Finalizado
Youth League

Bienvenidos a la Yáñez League

Un tanto del extremo da la victoria a un Madrid superior. Voloshyn evitó el empate y después, Ciria y Jacobo perdonaron. En cuartos espera el Sporting.

25/02/26 REAL MADRID JUVENIL vs CHELSEA
PARTIDO TOUTH LEAGUE
1-0 ALEGRIAS GOL YAÑEZ
Fernando S. Tavero
Redactor de la sección del Real Madrid
Extremeño nacido en 1989. Graduado mientras servía mesas en Mánchester, su aventura terminó cuando AS le abrió la puerta en 2019. Tras formar parte del equipo de AS.com, en marzo de 2022, se incorporó a la sección del Real Madrid. Nunca olvidará su primer 'Buenas míster, Fernando Sánchez para el Diario AS'. ¿El receptor? Zinédine Zidane.
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Con Yáñez a por la Youth League. A lomos de un gigante de 1,77m que ya marcó al Marsella y ahora es verdugo del Chelsea. De un duende gaditano que entiende el fútbol desde el descaro. Y los duendes, ya saben, también manejan el arte de la suerte. Un zurdazo desde la frontal que un rebote convirtió en gol. Pero no pasa el Juvenil blanco a cuartos de rebote. Lo hace con el termómetro de la meritocracia desbordado, porque enfrente estaba al líder de la Fase Liga. Uno que llegó como lobo y salió como cordero. Primero con desborde, luego con contención. Con talento y magia, pero también con pulmones y sufrimiento. Así se construyen los equipos campeones. Así se construye este Madrid. La meta solo se cruzó una vez, en 2020, pero ya están más cerca de hacerlo. A tres partidos de la gloria.

Un partido que comenzó con sorpresa. Y no en el campo, sino en la grada. “Ey, Jude”, se escuchó en el Di Stéfano. Sin hache, porque era un grupo de niños llamando la atención de Bellingham. Presente en el estadio junto a mamá Denise. Fue la gran atracción del inicio, pero pronto el foco pasó al campo. Lo merecía. Porque los de Álvaro López, que sigue apilando victorias, salieron como un ciclón. En el 3′, sin ir más lejos, ya celebró. Ciria, pero marcó en fuera de juego. Un aviso que los navegantes escucharon de nuevo seis minutos después. Y ahora de verdad. Tras un saque de esquina Yáñez recibe en la frontal. Divisa, caracolea, lanza un zurdazo y toca lo justo en la muralla azul para acabar en la red. En el 9′, gol.

Golpe que dejó al Chelsea en la lona, grogui durante varios minutos. Instantes que aprovechó el Madrid para amenazar, para crecer. Para dominar, con ese equipo con fichajes castillistas al que le faltaban los Thiago y Cestero que escucharán la melodía adulta. Pero no para hacerse gigante. No para marcar, no para sentenciar. Y así el que creció fue el ogro inglés. Ciria perdonó con la zurda (se fue arriba) tras una jugada de varios quilates de Roberto, a quien la lesión ya superada no le ha cercenado la clase. De nuevo Ciria, ahora tras descorchar su talento, probó los guantes de Bernal.

También la tuvo Yáñez, que paladeó por un palmo el segundo, pero volvió a toparse con el meta inglés. Y algún acercamiento donde se olfateó área. Pero hubo más perdón que definición y ahí, el Chelsea creció. De la timidez al tuteo, hasta acariciar un empate. Ese runrún fue el que despertó a los de Hudson. Sobre todo a Derry, que tuvo un par de llegadas y varias acciones de las que apuntan los ojeadores de la grada en las libretas. La última, prácticamente sobre la bocina del descanso. Pero ahí el que estiró sus dos metros fue Illia Voloshyn. Sin Javi Navarro, tocado, el guardián de la Youth.

Factor Voloshyn

Y vaya guardián, porque tras volver tibios del refrigerio, voló de nuevo. Un paradón con mayúsculas al filo de la hora ante un zapatazo de Mheuka. La celebración blanca reflejó la importancia de la intervención. Porque el final se masticaba y al final del laberinto esperaban el Sporting y los cuartos de final (17 de marzo, 16:00, Alfredo Di Stéfano). Ello cambió la balanza de manera natural. Hasta exprimir el Chelsea su físico y buscar las cosquillas a través de mucha más presión. A veces, con más corazón que cabeza. Pero en el fútbol, como en la vida, a veces gana el sentimiento a la razón.

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Pero no fue el caso. Porque La Fábrica supo amainar el temporal. Tanto, que lo hizo suyo. Hasta ser el Madrid quien perdonó la sentencia. Ciria buscó su enésima guinda y se topó con la enésima parada de Bernal. Y Jacobo Ortega, con la campana tintineando, se estrelló con la madera cuando ya había arrancado para celebrar. Por suerte, la retomó instantes después. Él y todos. Porque cayó el gigante inglés, el líder de la Fase Liga. Porque el Madrid está en cuartos y allí espera el Sporting. Pero esa será otra historia. Esta, tras el silbatazo, iba de celebrar.

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