ATLÉTICO DE MADRID

El Atlético pierde su esencia

El equipo rojiblanco ha cedido en unos meses sus cualidades de la era Simeone. No es intenso, falta carácter, hay una fragilidad defensiva enorme...

Riad
0
Los jugadores del Atlético se lamentan después de perder contra el Athletic.
Pablo Garcia/RFEF RFEF

Este Atleti no es mi Atleti. Una reflexión que le ha venido a la mente a muchos aficionados rojiblancos después de la derrota en la Supercopa de España contra el Athletic, que se suma a una temporada donde se ha pasado de la gloria y la felicidad del título de Liga a un curso con constantes decepciones.

Si los refuerzos veraniegos de Griezmann, De Paul y Cunha llevaban a situar al Atlético con, en teoría, una de las mejores plantillas de su historia, el derrumbe está siendo muy doloroso. Y más que por los resultados, apeados de la Supercopa de España a las primeras de cambio, cuartos en Liga y en octavos de final de la Champions como segundos de grupo, lo más insospechado es la pérdida de esencia del equipo.

Las bases del cholismo se han venido abajo en sólo unos meses y lo que parecía impensable es hoy en día una realidad: este Atlético defiende mal y le falta espíritu competitivo. Quizás los refuerzos se centraron demasiado en ataque, donde se acumulan estrellas y jugadores de calidad y renombre, y se descuidó una zaga que desde el inicio de curso hace aguas y que ha quedado aún más debilitada con la marcha de Trippier a inicios de enero y sin tener un recambio firmado.

La gran diferencia del Atlético está en su retaguardia, aunque el problema es estructural y afecta a todas las líneas. Se defiende mal y el equipo sigue teniendo los impulsos de acularse cuando no es capaz de ser un frontón como antaño. Oblak indicaba tras caer contra el Athletic que “después del gol nos metemos atrás y esperamos. Pues si esperamos a lo que va a pasar es que ocurren cosas como las de hoy”. Y es que ya son muchos partidos donde el equipo ve como el rival le remonta después de intentar refugiarse sobre su área. En total, el esloveno ha encajado 34 goles en 28 partidos, cifra escandalosa para lo que tiene acostumbrado. Entre Oblak (cinco) y previamente Courtois (dos) sumaron siete premios Zamora en nueve temporadas completas con Simeone en el banquillo.

Pero, hoy en día es imposible pensar en poder competir por ser el equipo menos goleado. Si una de las señas de identidad del equipo era el balón parado, el Athletic remontó con dos córners en apenas cuatro minutos. Cada centro lateral es un peligro y ni la presencia de Giménez evitó el coladero. Felipe y Hermoso han bajado mucho sus prestaciones y el uruguayo y Savic, los dos centrales más fiables, no han tenido continuidad en todo el curso. Oblak ha dejado la puerta a cero únicamente en ocho partidos de 28 y en dos de los últimos once encuentros, en los que ha encajado 15 goles sin la necesidad de recibir excesivos remates.

Pero, son ocasiones tan mal defensivas, que poco puede intervenir el portero pese a que ante el Athletic sí estaba teniendo una actuación destacada. Simeone fue claro: “Hay cosas que no se pueden esconder. El equipo no tiene fortaleza defensiva en el juego aéreo y nos quita la posibilidad de tener mejores partidos y mejores oportunidades de estar arriba en la Liga y quedar a fuera en esta competición”. Y su receta pasa por “seguir trabajando, mejorando, que se impliquen los jugadores en el trabajo”. Pero, es un problema al que no se le está encontrando solución y se sigue repitiendo semana tras semana.

El equipo ha perdido orden, carácter, intensidad, atención defensiva y sigue intentando refugiarse en su área sin tener la calidad defensiva para hacerlo. En los dos últimos encuentros adelantarse ha resultado contraproducente, ya que implica retrasar líneas y permitir que el rival crezca y se acerque a la meta de Oblak (con Athletic y Villarreal como también ocurrió contra el Mallorca, Valencia, Levante, más accidentalmente ante el Granada...). El Cholo deberá intentar recuperar las bases de su equipo sin la posibilidad de llevar a cabo la revolución que probablemente le gustaría, ya que el mercado invernal no da para tanto (el gran objetivo es cerrar a Wass para cubrir la plaza de Trippier). Pero, como ya advirtió Oblak, "si no mejoramos, la temporada va a ser difícil...".