INTERNACIONAL

El 'apretón' que puso sobre la pista del fichaje de Ramos por el PSG y otras historias

Andrés Onrubia, corresponsal de AS y la SER en Francia, y Álvaro de Grado, de la SER en Inglaterra, contaron en 'El Larguero' cómo es su trabajo y compartieron algunas anécdotas.

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Imagínense. Les entra un apretón de los fuertes, de los de verdad (nos ha pasado a todos), de los que te obliga a buscar un baño donde sea y como sea. La necesidad te nubla la vista y cualquier otro sentido, pero al salir, aliviado, los sentidos se vuelven a reactivar y ahí está: la noticia. Eso le sucedió hace apenas unos meses a Andrés Onrubia, corresponsal de la Cadena SER y de AS en Francia. El 'apretón' le condujo al bar donde se reunían Leonardo, director deportivo del PSG, y René Ramos, hermano y agente de Sergio Ramos, en plena incertidumbre por dilucidar dónde jugaría el central tras anunciar su marcha del Real Madrid. Así lo contó ayer Andrés Onrubia en los micrófonos de El Larguero: "Estaba yendo al entrenamiento del PSG cuando me entró un apretón, vamos a ser claros, y tuve que ir al baño. Enfrente del centro de entrenamiento hay un restaurante de lujo, no podía más y entré al baño, cuando de repente me encuentro a Leonardo y René Ramos en una mesa, a los que reconocí al salir del baño. Fue así como me encontré con esa noticia", confiesa el corresponsal en París.

Álvaro de Grado lleva ya un lustro informado del fútbol inglés. Este tiempo ha dado lugar a numerosas anécdotas, pero una de las más sorprendentes quizás es la que, como Onrubia, vivió en un restaurante. En este caso una brecha en la frente de Mikel Arteta le condujo hasta la noticia: "Hace cuatro años, en una cena me encontré con una noticia en la cara. Estaba con unos amigos en el centro de Mánchester, después del derbi entre Guardiola y Mourinho, un duelo caliente en la primera Liga de Pep. Ganó el City en Old Trafford, pero luego en el vestuario hubo pelea, a puñetazo limpio con Lukaku y Ederson como protagonistas. Lo que ocurrió es que en el restaurante vimos a Mikel Arteta (por aquel momento segundo de Guardiola), que vino a saludarnos, pero con una brecha en la frente. Nos encontramos con la historia así porque Mánchester tiene esa ventaja que al ser pequeña te encuentras con historias así delante de ti".

Pero las anécdotas no son siempre tan productivas ni tan divertidas. Más bien al contrario. A veces se producen sorpresas agradables y otras, desagradables. El Balón de Oro es el gran evento, pero un contratiempo tonto te puede empañar la jornada. En esta ocasión Onrubia fue víctima de los avatares de los desplazamientos, las prisas y los despistes. Las puertas del metro de París acabaron con su portátil: "El día del Balón de Oro yo fui a cubrirlo tan feliz y en París hay puertas de metro que se abren automáticamente. Tenía la mochila al lado de la puerta, entonces se cerraron y colisionaron con mi mochila y cuando llegué a casa me encontré con el ordenador roto".