LALIGA SANTANDER

Algo pasa con Oblak y Ter Stegen

Los porteros han pasado de ser los mejores del planeta al más vulnerable y el tercero más frágil de LaLiga, según la estadística avanzada. Fallan poco, pero no son tan salvadores.

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Algo pasa con Oblak y Ter Stegen

Las estadísticas están ahí y los datos son algo alarmantes. Marc André Ter Stegen y Jan Oblak llevan años siendo los mejores porteros del mundo junto a otro par de elegidos. Pero en la temporada 2021-22 se han caído, al igual que lo han hecho por el momento sus dos equipos. Su rendimiento no es del todo malo, no se le recuerdan errores de bulto ni cantadas sonadas o repetidas con el paso de los partidos. Pero al guardameta de un grande se le pide mucho más: manos salvadoras, estiradas imposibles, achique de espacios... Este año eso no está, pero todavía se espera.

El campo de los porteros es un terreno pantanoso, en muchas ocasiones subjetivo. ¿Un remate pegado al palo es parable?, ¿se debe salir antes en los manos a manos? Los debates siempre acarrean diversidad de opiniones y siempre que no haya un error grotesco, fácilmente visible, es difícil catalogar la temporada de un guardameta como mala. Quizás por ello exista la estadística avanzada, que, al menos, sirve como referencia para elogiar a unos cancerberos con respecto a otros.

Según los datos presentados por Opta, Oblak es el peor portero de LaLiga y Ter Stegen, el tercero peor. Es el mejor resumen que se saca de los llamados Expected Goals, que vienen a ser unos estudios de la calidad de la ocasión, midiendo absolutamente todos los parámetros: distancia, pie del jugador, calidad del remate, adversarios alrededor... Oblak ha encajado 20 goles por el momento, de un total de 14,1 Expected Goals. Este dato significa que en condiciones normales el Atlético de Madrid debería haber recibido 14 tantos, pero recogió el balón de su portería en 20 ocasiones. El peor dato de todo el campeonato.

En este caso, el estudio tiene mucho más que ver con los porteros que con los futbolistas de campo. Que la cifra de Expected Goals sea alta es culpa de que los jugadores han permitido más ocasiones de lo que deberían, pero una vez se define la ocasión, ya la responsabilidad es en gran parte del portero. Por ejemplo, un disparo desde 30 metros tiene un Expected Goal muy bajo, porque muy pocos acaban dentro de la portería. Si sale a la escuadra, por supuesto, es total mérito del atacante, pero las conclusiones generales del Expected Goal suelen afectar al rendimiento. Es decir, en definitiva, se fallan más ocasiones claras a se marcan goles imposibles. Dicho de otra manera, Oblak no debería haber encajado 20 goles, pese a que en alguno de ellos el rival tirara de genialidad.

Ter Stegen, por su parte, suma una relación de -4,3. Ha encajado 21 goles y debería haber recibido algo menos de 17. Pese a que la defensa del Barcelona haya cometido errores groseros en lo que va de temporada, el guardameta alemán podría haber parado más de lo que lo ha hecho. Aun así, Xavi ve en él cualidades sobresalientes y no duda en defenderlo públicamente: "Para nosotros Marc es fundamental y cuando hablaba de compromiso, con Marc es lo mismo. Su profesionalidad es extraordinaria. Hay momentos que hay errores, claro, pero su juego de pie es extraordinario".

Pese a ello, el técnico ya ha demostrado no tener pelos en la lengua y pone el foco en pérdida de nivel bajo los palos: "Debemos mejorar en la portería, pero en la salida de balón es excelente. Debe mejorar su rendimiento pero no hay debate. Es uno de los mejores porteros del mundo y tiene que mejorarse. Está bien criticar, pero en Villarreal también ganamos gracias a él. Y luego ha habido errores individuales y el portero está en una situación difícil. Cuando falla un portero, el error no vuelve. En general, estoy contento con Marc. En salida de balón, a nivel de Ter Stegen sólo está Neuer".

Dos porteros que no habían sentido en sus carnes la sensación de crítica, ahora afrontan un año difícil. Los resultados no llegan y siempre se mira a los porteros como principales responsables. Ellos siguen en su línea: trabajo, trabajo, trabajo y pocos errores. Pero siempre se pide algo más. No siempre están discutidos. Por ejemplo, Oblak fue salvador en la final de Oporto. A la larga, la estadística se suele revertir, aunque ahora es clara. Algo pasa con Oblak y Ter Stegen: no generan el caos, pero tampoco obran el milagro.