SEGUNDA RFEF

El Lleida Esportiu se descompone y peligra su futuro

Los futbolistas del primer equipo denuncian el impago de nóminas y han perdido la confianza en la directiva. Incluso un jugador puede ser desahuciado de su piso.

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Jugadores del Lleida
@Lleida_Esportiu

El Lleida Esportiu corre peligro de desaparecer. La situación de la entidad es insostenible y es que los futbolistas del primer equipo tienen ya decidido denunciar al club ante la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) por el impago de las nóminas. Muchos jugadores hace tres meses que no cobran ni un sólo euro y esperan poder acogerse al proceso acelerado de baja. La pasada jornada, contra el Cerdanyola, la plantilla se plantó durante el primer minuto de partido y este domingo, ante el Terrassa, en casa podrían repetir e incluso negarse a jugar.

Lo que es seguro es que el Lleida Esportiu está en una situación límite y su presente y futuro en Segunda RFEF corre serio peligro. Los jugadores están hartos de la ausencia de soluciones y la inacción de la directiva. La confianza es nula y ya no se creen que vayan a cobrar de manera inminente. Además, únicamente seis futbolistas cobraron parte del sueldo del mes de agosto. También hay protestas porque otros ni siquiera tienen copia de su contrato. Todos los jugadores están pasando dificultades e incluso, según desveló Catalunya Ràdio, uno del primer equipo está a punto de ser desahuciado de su piso.

El portero, y capitán, del Lleida Esportiu Pau Torres (jugó en Segunda con Alavés y Valladolid) no dudó en denunciar la situación que atraviesan y, en Catalunya Ràdio, expuso que "no tenía otra opción, después de todas las facilidades que les di, de denunciar al Lleida. No es una situación fácil ni plato de buen gusto denunciar al club en el que he estado tantos años, sin embargo lo que es mío, es mío. Aquí he estado más de seis años y he jugado más de 200 partidos, además de vivir en esta ciudad. Es el peor final que podría haber tenido. Nunca pensé que me pasaría, pero son circunstancias que no esperas. Ya les dije a los directivos que les daba de margen hasta el 30 de noviembre y que me pagaran despacio. Su respuesta fue que estaban muy agradecidos y me lo dieron todo en pagarés, pero la sorpresa es que, a pesar de hacer yo este esfuerzo, no tengo ni un euro". Pau Torres se mostró tremendamente dolido porque "me llegaron a decir que me habían hecho transferencia y no me ha llegado nada. Muchas mentiras, llamadas para localizarlos y muchas cosas con las que se han reído de mí".