RACING | EL ALARGUE

Los únicos que no fallaron fueron los que nunca fallan

El Racing rompió una buena racha de resultados en Liga, encajó por primera vez más de dos goles y se quedó sin marcar, pero tiene 1500 razones para sonreir

Santander
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Los únicos que no fallaron fueron los que nunca fallan
Real Racing Club Diario AS

Volver orgulloso

Es evidente que con el resultado, el juego, la amarilla de Satrústegui o la expulsión de Cedric, el Racing montó en León en el autobús de vuelta con la cabeza gacha. Y con razón.  Y ni les cuento los directivos. Pero, abriendo el foco, la visita al Reino de León sirvió para confirmar una vez más que este equipo tiene, con todas sus limitaciones económicas y deportivas una fortaleza que no digo que le vaya a hacer inmortal (porque acaba haciendo falta la pasta de Alfredo y Pedro, o del siguiente rico que se anime), pero sí que nunca caminará solo. Tras una década infame en cuanto a resultados deportivos, que haya 1500 cántabros dispuestos a viajar 250 kilómetros, sin nada especial en juego, a seis meses del final de la temporada, es casi un milagro. El mejor triunfo. El único triunfo, en realidad.

Lo de los laterales

Empecé en esto del periodismo cuando al Racing le entrenaba Maguregui. Desde entonces, si no he perdido la cuenta, que no es difícil, he lidiado con 41 diferentes, incluído Dmitry Piterman, y siempre cometo el mismo error cuando llega uno nuevo: creo que ya he visto y oído todo. Craso error. Cada entrenador llega con sorpresa incorporada, como los huevos Kinder. También Guillermo Fernández Romo. A diferencia de otros, es una persona educada, afable (aunque distante) y muy trabajador, lo que se agradece, que ejemplos de lo contrario en los tres apartados también hemos tenido. Pero hay cosas que no logro entender en su manejo del equipo. Por ejemplo, lo de los laterales. No ficha ningún lateral izquierdo porque dice que Isma López es el mejor de la categoría y que Satrústegui, pese a que le dijo que le quería como central, también lo es. Vale, pues el "mejor" no juega nunca, el central solo lo hace de lateral y, además, se lleva a Simón no se sabe muy bien pensando en qué escenario le podría animar a sacarle al campo. Y en la derecha, sin Unai Medina, se lleva a León tres laterales, Mantilla, Ceballos y Jorrín y acaba desguazando el centro del campo para colocar ahí a Íñigo, que no jugaba en esa posición desde hace  tres años. Es difícil ser entrenador, por cierto.

Pablo Torre, que pelea con Ander Vitoria en la foto, ya está con la Selección Sub-19.

Oportunidad y riesgo

Aunque todavía no se entrenan con el grupo, en el Racing confían (y cruzan los dedos) en que Unai Medina y Patrick Soko lleguen a tiempo para jugar el viernes con el Bilbao Athletic. Vamos a ponernos en el mejor de los casos y aceptar que los dos titulares del carril derecho estén contra los cachorros, pero todavía faltarán en el once Satrústegui, Cedric y Pablo Torre, probablemente los tres futbolistas más destacados de lo que llevamos de temporada para la inmensa mayoría de los racinguistas. ¿Hay vida sin ellos? Si tenemos que juzgar por lo que vimos ante Avilés y Leioa, poca. El riesgo evidentemente es grande, pero también la oportunidad de reivindicarse que supone para Isma López, Manu Justo o Harper, los tres recambios más probables (salvo trivotazo) en el once inicial. También para Romo es un arma de doble filo, puede demostrar que ha montado un equipo o quedará en evidencia que a su proyecto le viene salvando el talento que se encontró en La Albericia. Él reivindica las individualidades como una fortaleza y no una debilidad del Racing. Tiene razón Ahora hay que ver qué pasa cuando no están.

Variaciones de cuatro sin repetición

Si cogemos a Íñigo, Borja Domínguez, Fausto Tienza y Sergio Marcos y les distribuimos de dos en dos, nos salen hasta seis combinaciones posibles. De las pocas cosas que nos han demostrado los 14 partidos disputados hasta ahora es que las mejores son las tres en las que entra el de Ampuero. No porque sea mejor, que los otros tienen determinadas habilidades en las que le superan, sino porque es diferente. Es el más dinámico, el más rápido y el único que supera líneas (aunque, a veces, algo a lo loco) y sus virtudes casan con las de Fausto, Borja y Sergio. En caso de ir ganando y querer dormir los partidos, también pueden funcionar las de Tienza, bien con Domínguez, bien con Marcos. Los que no empastan, a pesar de que tienen más calidad que los otros dos y de que su actitud es magnífica (la de los cuatro), es la de Sergio Marcos y Borja Domínguez. El equipo se parte por el medio y sin balón el centro del campo es una batalla perdida. El gran error de pasar en León a Íñigo al lateral derecho (como si Mantilla fuera el problema), no es que el segundo y el tercer gol llegaran de duelos perdidos por el capitán en la banda, no. Eso fue coyuntural, lo estructural fue lo que pasó en la sala de máquinas. Por eso tuvo que deshacer el cambio. Con analizar lo que pasó ante el Leioa le hubiera bastado.

Los cuatro pivotes que viene alternando Romo: Tienza, Borja Domínguez, Íñigo y Sergio Marcos.