REAL MADRID

Dos aciertos de Florentino

Varane y Ramos no acaban de arrancar tras salir del Madrid. El primero vive un huracán en Manchester, mientras que el segundo ni siquiera ha debutado con el PSG.

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El verano pasado fue traumático para muchos aficionados madridistas. Sergio Ramos, líder del equipo durante la última década y capitán el último lustro, ponía fin a su vinculación con el Madrid y se marchaba al PSG. Además del camero, Raphael Varane, su compañero inseparable en la defensa, pedía salir para poner rumbo al Manchester United. Ambos dejaron el club después de marcar una época en la retaguardia. Sin embargo, los primeros meses de ambos lejos del Bernabéu hacen pensar que se tomó la decisión correcta.

Ramos y Florentino protagonizaron una de las negociaciones del verano. El jugador no se movía de unas condiciones para renovar las cuales el presidente no estaba dispuesto a firmar: primero fue no sufrir una rebaja salarial, y posteriormente solicitó dos años de contrato. El dirigente solo estaba dispuesto a darle un año más por el mismo sueldo con una rebaja del 10%. Ambos se distanciaron y la situación llegó a un punto muerto en el que ninguna de las partes dio su brazo a torcer. Finalmente, cuando Ramos intentó recular y aceptar la oferta blanca, se enteró que la misma había sido retirada, poniendo así punto final a su periplo en el Madrid.

Parte de la afición criticó el trato que recibió el sevillano, el cual arrastraba dolencias musculares provocadas por una operación de menisco que se le realizó a mediados de la temporada pasada. Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón a Florentino. Ramos, a sus 35 años, vive un mal momento en el PSG, donde todavía no ha debutado por culpa de dichos problemas. Se trata de una molestia en el soleo que no le ha permitido ni siquiera entrenar junto a sus compañeros. No juega desde el pasado 5 de mayo (con el Madrid contra el Chelsea) y las expectativas no son positivas: se espera que empiece a entrenar pronto con el grupo, pero que vuelva a estar al 100% para enero. Su situación ha llegado a tal límite que, según informaba Le Parisien hace unos días, la entidad propiedad de Qatar empieza a meditar buscar una rescisión de contrato.

Varane se marchó del Madrid tras diez temporadas y una infinidad de títulos levantados. A sus 28 años tenía tomada la decisión de probar suerte en una nueva liga. A esto hay que sumarle que en la dirección deportiva no mostraron un gran interés en su renovación ya que se creía que había aportado sus mejores años de fútbol y era el momento ideal de sacar una buena cantidad por él teniendo en cuenta que acababa contrato en 2022. Además, había cierta preocupación respecto ciertos achaques físicos que podían marcar la segunda mitad de su carrera.

Su panorama en Inglaterra no es mucho más positivo que el de Ramos en París. El francés sí es importante con el Manchester United, pero también tiene problemas con las lesiones. Ya se perdió tres partidos en octubre por molestias en la ingle, y en el último partido de Champions contra el Atalanta, tuvo que pedir el cambio tras sufrir un pinchazo en la parte posterior del muslo de la pierna derecha. "No tiene buena pinta", predecía su entrenador, Solskjaer, tras el encuentro.

Sin embargo, el principal problema para el francés están siendo los resultados. El club ha vuelto a hacer una gran inversión en fichajes esta temporada, pero la dinámica no es para nada positiva. Son quintos en la Premier, a ocho puntos del líder. En Champions, Cristiano ha salvado los muebles, pero en un grupo en el que eran teóricamente claros favoritos todavía no han sido capaces de cerrar la clasificación y se jugarán todo en las últimas dos jornadas. Uno de los principales problemas de los red devils es la defensa: ha recibido 22 goles en 14 partidos contando liga inglesa y Liga de Campeones. Esto ha generado un huracán en torno al equipo que podría llevarse por delante al técnico y que ha despertado nuevas dudas en la afición respecto al nivel de la plantilla.

Reemplazos de garantías

En su lugar, el Madrid apostó por Alaba y Militao. Si bien en los primeros partidos de la temporada el rendimiento de la zaga blanca no fue el mejor, en este tramo de curso son dos de los futbolistas más regulares y efectivos de la plantilla. El austriaco fue el fichaje estrella del verano, el jugador que tenía la complicada tarea de sustituir a Ramos. No le pesa la responsabilidad al ex Bayern, que se ha convertido en líder de la zaga en apenas unos meses. Junto a él, Militao, que ya dejó detalles de su nivel la temporada pasada y que se ha confirmado en esta. Su poderío físico y su gran lectura de juego lo han convertido en un futbolista fundamental para Ancelotti.

Sin duda, la jugada le ha salido a pedir de boca a Florentino en todos los sentidos. Deportivamente, ha renovado su defensa con jugadores más jóvenes y de la misma fiabilidad. Económicamente, ha ganado dinero con la operación y se ha ahorrado dos fichas muy altas. Si a esto le sumamos que ni Militao ni Alaba están teniendo problemas de lesiones, todo lo contrario a Ramos y Varane, queda en evidencia que el negocio es redondo para el Real Madrid.