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Los 10 jugadores del Barcelona que marcaron los 80

Descubre a los diez futbolistas del Fútbol Club Barcelona que fueron fundamentales en la década de los 80. Una época marcada por la llegada de grandes futbolistas como Bernd Schuster o Quini.

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  • Bongarts

    Schuster

    Su llegada fue un trueno. Apareció en el Barça con 21 años en 1980 procedente del Colonia y con el cartel de que ba a ser el mejor centrocampista de Europa. Su primera actuación fue deslumbrante. A pesar de su corta edad y de llegar con la temporada comenzada, se convirtió en el líder del equipo. Sus cambios de juego, goles de falta y potencia física deslumbraron al Camp Nou. Su carácter rebelde le valió un camión de tarjetas y no pocas polémicas con Núñez, que tras su espantá de la final de Sevilla (se fue al hotel cuando le sustituyeron) le dejó un año sin jugar y él denunció al club. Renunció a la selección alemana con 23 años.

    FOTO: Bongarts (Bongarts/Getty Images)

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  • ullstein bild

    Simonsen

    Llegó con el Balón de Oro bajo el brazo tras hacer una temporada sensacional en el Borussia de Mönchengladbach. En el Barcelona su rendimiento fue inmediato y enseguida fue ídolo de la afición, algo que parecía complicado en principio porque llegaba para ocupar la plaza de extranjero que dejaba vacante el carismático Johan Neeskens. Pero este danés pequeño y ligero enseguida se ganó a la grada. ‘Simonet’, como así era conocido se hartó a marcar goles y especialmente a trabajar honradamente en el club. Un profesional.

    FOTO: ullstein bild (ullstein bild via Getty Images)

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  • DIARIO AS

    Quini

    El gran objeto de deseo por parte del Barcelona durante temporadas. Cada año el Barça trataba de ficharle del Sporting, pero el presidente del club asturiano, Vega Arango se aferraba al derecho de retención por el cual podía negarse a vender al jugador a cambio de subirle un 10 por ciento el contrato. Finalmente, en junio de 1980 el Brujo recalaba en el Barça a cambio de 82 millones de pesetas. Una barbaridad de dinero por un jugador de 31 años. Pero su rendimiento de blaugrana fue brutal ganando como barcelonista tres temporadas seguidas. Su secuestro mantuvo en vilo a un país.

    FOTO: DIARIO AS (DIARIO AS)

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  • Alexanco

    Alexanco

    El hombre de los 100 millones. El Barcelona rompió por primera vez la barrera de esta cantidad inimaginable en esa época (600.000 euros anualmente) para contratar al central del Athletic Club, que desde su llegada fue pieza básica en el Barça hasta la transición en los años 90 con el Dream Team. En todo ese tiempo fue el capitán y el líder del equipo. Un hombre carismático de puertas adentro del vestuario que junto a Migueli formo una de las mejores parejas de centrales de la historia del club. Expeditivo en defensa, fue uno de los primeros zagueros en prodigarse como goleador gracias a su buen golpeo de pelota en faltas y penaltis.

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  • Julio Alberto

    Julio Alberto

    Este asturiano llegó al Barcelona procedente del Atlético de Madrid y gracias a su desparpajo, carisma, sacrificio y gran clase enseguida fue ídolo en el Camp Nou. Ni en el campo ni en la vida Julio Alberto era de los que se reservaba algo para luego. Era una mina para los periodistas por sus declaraciones y por su vida fuera de los terrenos de juego en la que se comportaba como una verdadera estrella de la prensa de sociedad, lo que podía a veces eclipsar su talento futbolístico, que era gigantesco. Es recordada su profecía en unos cuartos de final antes de jugar contra la Juventus: “Si marco, me tiro al foso”. Marcó y tuvieron que frenarle los compañeros cuando iba directo a la zanja que rodeaba el Camp Nou.

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  • Víctor

    Víctor

    En sus tiempos en el Zaragoza, donde destacó muy joven, Barcelona y Madrid se pelearon por su fichaje, que acabó llevándose el Barcelona. Un futbolista con una impresionante capacidad física y de trabajo, pero también con más técnica de la que se le juzgaba a menudo. Tenía mucha más calidad de la que se le detectaba a simple vista, pero su aspecto y su entrega en el campo era tal que ensombrecía cualquier otra calidad. Junto a Periko Alonso (padre de Xabi) formó una pareja de escuderos sensacional para que Schuster pudiera desplegar su mejor fútbol. Uno de los líderes del equipo como se vio en el Motín del Hesperia, hecho que precipitó su marcha del club enfrentado, cómo no, a Núñez y Gaspart.

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  • Urruti

    Urruti

    La cara amable y la sonrisa de ese Barcelona para la afición. Portero espectacular que llegó del Espanyol (donde llegó de la Real Sociedad a causa de la competencia con Arconada) y enseguida se identificó con la afición, quien lo idolatró, especialmente después de que parara un penalti en Zorrilla a Mágico González que le valió al Barcelona ganar la Liga tras once años de sequía. Cualquier culé de cierta edad recordará el grito del narrador Joaquim Maria Puyal por la radio diciendo en éxtasis “Urruti t’estimo” después de la parada. Pudo tener su otra noche de gloria en la final de la Champions de Sevilla, donde paró los dos primeros penaltis de la tanda al Steaua (el Barça ya se había clasificado por penaltis para la final tras otra soberbia actuación del portero vasco en el partido de vuelta ante el Göteborg). No obstante, la nefasta actuación de sus compañeros (fallaron los cuatro que lanzaron) le privó de la gloria. Murió en un trágico accidente de circulación.

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  • DIARIO AS

    Lineker

    Gary Winston (llamado así en honor a Churchill) Lineker llegó al Barcelona del Everton llamado a ser el jugador franquicia del equipo blaugrana. Un delantero centro al que se le caían los goles por castigo. Rapidísimo, listo en el desmarque, buen rematador de cabeza y con un extraño imán para que cualquier balón perdido en el área acabara en sus pies. Uno de esos delanteros que se hincha a marcar goles feos, pero que valen igual que los bonitos. Además, un hombre con un gran carisma público de perenne sonrisa pero que en Barcelona no llegó a ser el héroe nacional que era en Inglaterra. La llegada de Cruyff, donde las carencias del inglés quedaron desnudas cuando le orillaron a la banda significó su final en el Barça.

    FOTO: DIARIO AS (DIARIO AS)

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  • DIARIO AS

    Archibald

    El escocés era uno de los jugadores de moda en Inglaterra, siendo el goleador de un Tottenham para recordar en el que compartió vestuario con Clemence, Ardiles o Glenn Hoddle. Fichó por el Barcelona por expreso deseo del técnico Terry Venables, que rechazó la contratación de Hugo Sánchez, entonces en el Atlético de Madrid, que el Barcelona ya tenía pactada con el jugador y el club colchonero. Maradona acababa de irse al Nápoles y Venables, poco amigo del fútbol que no fuera el de las Islas, prefirió apostar por Archibald, que en su primera temporada dio un fabuloso rendimiento que luego se fue apagando por las lesiones. Archi, como era conocido, se enamoró de Barcelona, ciudad en la que sigue residiendo. Dejó muy buen recuerdo entre los fans.

    FOTO: DIARIO AS (DIARIO AS)

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  • GALVEZ

    Carrasco

    El primer gran talento surgido de La Masia. Un futbolista-artista de esos por los que valía la pena pagar una entrada a un estadio. Salía al campo a regatear y a dar espectáculo, cosa que en aquella época de estrecheces muy a menudo chocaba con lo que esperaba la grada. A Carrasco o se le adoraba o no se podía con él. A menudo le sobraba un regate, o dos, pero cuando tenía el día era una delicia verle jugar. Un extremo de los de antes que nunca se escondió. El Lobo, apodo que le pusieron porque físicamente se parecía al delantero del Valencia Lobo Diarte, fue siempre un verso libre dentro de cualquier equipo.

    FOTO: GALVEZ (DIARIO AS)

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