VALENCIA

El Fair Play condiciona la negociación con Gayà y Soler

El Valencia les presentará a sus dos capitanes una oferta de renovación que marcará el tope salarial de la plantilla.

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El Fair Play condiciona la negociación con Gayà y Soler
Pablo Garcia/RFEF RFEF

El Valencia presentará una oferta de renovación a José Luis Gayà y Carlos Soler. Las partes tienen voluntad de sentarse a negociar la continuidad de los dos capitanes, aunque todavía no hay propuesta en blanco sobre negro ni toma de contacto con rango de negociación. Lo bueno para los intereses del club es que sus dos capitanes están por la labor de escuchar su oferta. Pero también hay un factor negativo: el Fair Play Financiero que limita el coste de la plantilla blanquinegra a 30,9 millones condiciona la negociación con Gayà y Carlos Soler.

A día de hoy, la puesta en escena es la siguiente: el Valencia quiere consolidar la figura de Gayà y Soler como referentes del club. Su hoja de ruta, en este sentido, pasa por la renovación de ambos y la venta de otros activos el próximo verano, llámese Guedes o Maxi Gómez. El Valencia valorará a Gayà y Soler con los salarios más altos de la plantilla, aunque en verdad los dos ya lo rozan. El club no tiene ningún problema en que sus dos capitanes encabecen el ránking de salarios y sean ellos los que marquen el tope salarial, aunque ni llegará a lo que podrían percibir en otros clubes ni tampoco en su coyuntura económica actual el Valencia tiene mucho margen para subir los salarios que ya perciben.

La ampliación de capital que pondrá en marcha Peter Lim (43 millones) y el aumento de ingresos por la vuelta al público de Mestalla (se cifra entre 15 y 20 millones) hará que el Valencia regule al alza su Fair Play en los próximos meses, aunque salvo que sume otros ingresos extraordinarios, no logrará equilibrar su coste de plantilla hasta esos límites (el coste anual del actual equipo ronda los 120 millones según fuentes del club). Por ello, podría darse el caso de renovar con un incremento considerable de sus salarios a Gayà y Soler, firmando con ellos una nueva vinculación, y tener después problemas para inscribirlos en la Liga (como le pasó por ejemplo al Levante este verano con su capitán José Luis Morales).

El mercado y el proyecto

Hipótesis al margen, la negociación que está por comenzar para la renovación de Gayà y Soler tiene otras aristas a tratar durante la misma, que son inclusive más relevantes que las fichas a pagar y percibir. El Valencia tiene clara su hoja de ruta, aunque uno no vende lo que quiere sino lo que el mercado dice. El Valencia priorizó este verano quedarse con todos sus jugadores (los Guedes, Wass, Maxi, Gayà, Soler o Cillessen). No quiso malvenderlos (las ofertas por Wass y Guedes no cumplían las pretensiones) y optó por confiar en una revalorización de los mismos con Bordalás, a la par que una mejor clasificación en Liga del colectivo gracias a la aportación de todos ellos. Pero hasta dentro de unos meses no sabrá realmente por quién y por cuánto le llegarán ofertas.

Así, la única certeza que a día de hoy tiene el club de Mestalla es que va a tener que traspasar futbolistas antes del 30 de junio. Eso es seguro. Además por el control financiero, solo le permitirá invertir en refuerzos el 25% de lo ingresado, descontando previamente la amortización que restase de cada jugador. Eso quiere decir que al precio que en su día pudiera pagarse por Guedes hay que descontarle lo que reste de amortización y de la cuantía resultando, solo el 25% podrá invertirse en fichajes. Sin embargo, con Gayà y Soler, el 25% sería de la cuantía total de traspaso, dado que en sus casos no hay amortización.

Otra pata sobre la que se sustenta la decisión de Gayà y Soler está en el proyecto deportivo que vean en el Valencia. Ahí no es cuestión de promesas del club si no de sus propias sensaciones. De momento, a los capitanes les gusta lo que están viendo y viviendo con Bordalás. La presencia del técnico alicantino, su forma de trabajar y gestionar, les hace ser optimistas y ello juega a favor de la renovación, sobre todo en el caso de Gayà, que ha demostrado con hechos (negándose a escuchar propuestas de terceros como el Real Madrid, París Saint Germain y Atlético de Madrid). Pero la palabra proyecto implica unas miras a medio plazo y con contratos en vigor hasta 2023, no hay prisa por tomar la decisión.