VALENCIA 1- REAL MADRID 2

Aprobados y suspensos del Madrid en Valencia: Benzema y Vinicius absuelven Lucas

El gallego erró en el tanto valencianista y puso en jaque al Madrid, pero aparecieron el francés y el brasileño para darle la vuelta al marcador y consumar la remontada.

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Así fue la actuación de los jugadores del Real Madrid en la victoria, con remontada incluida, ante el Valencia en Mestalla.

Courtois: el belga realizó dos paradas salvadoras: una antes del descanso, a la salida de un córner, y otra nada más empezar la segunda mitad, un mano a mano ante Hugo Duro. Estuvo muy atento para anticipar varios pases profundos a Guedes o Maxi Gómez y bajó todos los centros laterales. No pudo hacer nada en el buen gol valencianista.

Carvajal: volvió la peor pesadilla del canterano. Se tuvo que retirar pasado el minuto 25 por molestias musculares. Frenazo en seco para un jugador que había recuperado su mejor nivel en este arranque de temporada. Mañana, más pruebas para conocer el alcance de la lesión.

Militao: su partido es una demostración de Madurez. El brasileño está cada día más seguro. Su química con Alaba es mayor y comete menos errores. El mejor ejemplo: estuvo cerca de cometer un penalti sobre Guedes, pero lo molestó lo suficiente para hacerle fallar sin hacerle falta. Con balón, se atrevió a sacarla en conducción ante la falta de ayuda de los centrocampistas, aunque arriesgó de más en alguna ocasión.

Alaba: el austriaco es un baluarte de valor incalculable para Ancelotti por su capacidad defensiva, pero también por su facilidad para sacar la pelota desde atrás y por su liderazgo. Volvió a ser el jefe de la defensa blanca gritando sin parar para ordenar y reprender a sus compañeros.

Nacho: Ancelotti apostó por su experiencia por encima de Miguel Gutiérrez, como ya hizo en Milán contra el Inter. Recuperó su mejor versión defensiva, frenando todos los ataques del Valencia por banda izquierda. En ataque, el equipo pierde profundidad ya que el entrenador prefiere usarlo como tercer central y que las transiciones sean más fiables. Esto perjudica a Vinicius, que se queda muy solo en su banda en demasiadas ocasiones.

Casemiro: el brasileño hace un trabajo invisible que es insustituible. Es un desahogo indispensable para sus compañeros en las transiciones defensivas. Pero es cierto que en esta idea de juego más ‘alegre’ y menos ordenada que propone Ancelotti sufre de más. La verticalidad del Valencia le obligó a ir al límite, y se ganó la amarilla por ello antes del descanso. Además, se le notó el cansancio en salida de balón, donde perdió varios balones. Fue sustituido tras el tanto local.

Valverde: ha quedado claro que el uruguayo es un fijo para Carletto. Por lo menos, hasta que regrese Kroos. Su capacidad de ida y vuelta le encanta al italiano y no tiene muchos jugadores en la plantilla que puedan hacer ese trabajo. Llegó en varias ocasiones al área rival, generalmente por banda, pero sin acertar en el último pase. Eso sí, en el segundo tiempo también se le notó el cansancio y sus apariciones perdieron explosividad y fluidez.

Modric: el croata está demasiado solo en la salida de balón. Tiene demasiadas responsabilidades en el juego ofensivo del equipo y necesita un socio que le eche una mano para romper las primeras líneas de presión. Aun así, fue de los mejores el tiempo que estuvo sobre el campo. No paró de moverse, combinar y darle fluidez a la pelota. Hizo un gran desgaste, lo que obligó a sustituirlo en la segunda parte.

Hazard: el belga dejó sensaciones encontradas. Jugó uno de sus mejores partidos como futbolista del Real Madrid, atreviéndose a encarar, defendiendo con coraje y combinando muy bien en ataque con Benzema y Vinicius para generar mucho peligro a la defensa ché. Esa posición de mediapunta que le ha dado Ancelotti le beneficia. Sin embargo, sigue sin ser capaz de liderar al equipo en lo ofensivo. Necesita dar un paso adelante y asumir más responsabilidades. Se puede decir que progresa adecuadamente, pero sigue lejos de lo que se le pide a un crack.

Vinicius: le sale todo bien. No había tenido claridad en todo el partido. Primero Correia y luego Foulquier, siempre con la ayuda de los centrales, fueron capaces de frenarlo en casi todas sus acciones y, cuando no lo hicieron, no fue capaz de aprovecharlo. Sin embargo, con el Madrid volcado, un disparo suyo tocó en un rival y se coló en la portería de un Mamardashvilia que ya parecía imbatible.

Benzema: el francés está para llevarse el Balón de Oro. Es espectacular como, sin hacer un gran partido, puede cambiar un marcador en apenas dos jugadas. Primero, contemporizando un ataque del Madrid y asistiendo a Vini para que anotase el empate. Minutos después, para atacar con decisión un buen centro del brasileño y marcar de cabeza el 1-2. Lleva seis goles y cinco asistencias en cinco jornadas.

Sustituciones

Lucas Vázquez: el gallego va a quedar señalado ya que, a pesar de que el Madrid pudo llevarse la victoria in extremis, se complicó por un error suyo. Sustituyó a Carvajal en el primer tiempo como lateral, pero no empezó muy fino. En el ecuador del segundo, realizó un despeje defectuoso que el Valencia aprovechó para anotar. Debe mejorar ya que, con la lesión del titular, le va a tocar volver a la defensa.

Camavinga: el francés fue una bocanada de aire fresco para el Madrid. Su superioridad física es muy útil y más ante equipos cansados como el Valencia, que estaba agotado tras tantos minutos de presión intensa. Trabajó muy bien en defensa, compensando al equipo cuando estaba volcado arriba.

Rodrygo: el brasileño es un gran revulsivo para Ancelotti. Volvió a aprovechar sus pocos minutos mostrando una gran verticalidad, y rozó el gol con una buena volea desde el costado diestro. Va a tener mucho protagonismo esta temporada.

Isco: entró para darle calma y claridad al mediocampo blanco, además de encontrar espacios en la cerrada defensa local. Lo consiguió. Ancelotti sigue contando con él por delante de, por ejemplo, Asensio.

Jovic: el serbio necesita más minutos, pero sigue dejando buenas sensaciones. Si sigue peleando así, va a terminar gozando de más oportunidades. Carletto confía en él.