ALMERÍA

El segundo proyecto del jeque también suspende

Con el objetivo del ascenso directo puesto por el propio club, el Almería fue incapaz por segunda temporada consecutiva de pasar a la final de ascenso.

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Carlos Barba EFE

La exigencia en el Almería fue máxima desde el primer momento. El ambicioso proyecto del jeque buscaba el ascenso directo después de caer la pasada temporada en las semifinales de ascenso, precisamente también ante el Girona de Francisco. Y no pudo lograrlo ni en la promoción, algo que hubiese sido totalmente válido al significar el mismo premio. Los almerienses se toparon con un equipo gerundense que les superó en todas las facetas del juego y que incluso mereció más ayer. Si el fútbol se suele medir por resultados, el Almería de Turki Al-Sheikh vuelve a morir en la orilla, si bien la arena nunca llegó a estar demasiado cerca; sin ir más lejos, aunque el duelo de ayer hubiese durado una hora más, los almerienses hubiesen sido incapaces de meterle tres a un Girona que ya sacó un punto del Mediterráneo en la fase regular aun acabando con ocho efectivos.

La sensación es que le hace falta algo más al Almería para lograr el objetivo que se marcó la propiedad cuando aterrizó en agosto de 2019. Ahora resta por ver cómo actúan los dirigentes después de marcarse en su llegada que el curso 22-23 la UDA tenía que estar en Primera División sí o sí. Todo hace indicar que Rubi continuará en el banquillo local del Mediterráneo, teniendo contrato hasta 2023. Eso sí, las salidas serán múltiples, tanto con jugadores que no han demostrado el rendimiento que se les presuponía como con jugosas ventas. Con una plantilla joven, el vestuario ha mostrado una descorazonada desunión en el momento decisivo de la temporada, incluidos algunos comportamientos infantiles. Falta por comprobar si se produce un giro en el modelo deportivo, con jugadores más experimentados en una categoría tan especial, y si desde Arabia Saudi empieza a acabarse la paciencia después de la inversión realizada.

Dentro del debe se encuentra el claudicar una y otra vez ante los rivales directos. También el fortín que no ha sido el Estadio de los Juegos Mediterráneos, con un Almería que no ha vencido ni la mitad de sus encuentros en casa. De nuevo el entrenador que comenzó la temporada no la acabó, siendo fulminado José Gomes a finales de abril tras cuatro jornadas sin ganar, con el equipo tercero, pero también con la sensación de que su equipo iba cuesta abajo. La mejora no se ha notado con Rubi, incapaz de lavarle la cara al equipo y que acaba con un balance de tres victorias, dos empates y tres derrotas en los ocho encuentros que ha dirigido. El vilasarense vuelve a caer eliminado en una promoción, sin haber logrado ascender en las tres que ha disputado (Girona 2013, Valladolid 2014 y Almería 2021). Tampoco le ha ayudado que sus dos máximos goleadores hayan encarado el tramo final en horas bajas. Entre Sadiq y Corpas han materializado el 52% de los goles de su equipo, perdiendo el bañusco su sitio en el once titular en los últimos partidos.

No todo han sido noticias negativas, con un Almería que llegó a batir registros históricos. Escaló desde la penúltima posición (perdió tres de sus cuatro primeros encuentros) hasta la tercera a pesar de tener un calendario aún más comprimido al empezar la liga después. Y lo hizo con un estilo de juego definido y vistoso, aunque posteriormente se le volvió en contra al pillarle el truco los rivales y no disponer de un plan B. En ello influyó tener jugadores de la calidad de Cuenca, Akieme, Morlanes y Samu, solventando problemas que se arrastraban hace años como el del lateral izquierdo o el de la medular. Las rotaciones extremas de José Gomes, nunca antes vistas en el fútbol profesional (modificar el once completamente), también salieron bien dentro y fuera de casa. Precisamente en condición de foráneos, ha sido el Almería de la historia fuera del Mediterráneo, con 35 puntos. Las 73 unidades globales lo dejan en el podio tras las 80 de Emery y la 74 de Gracia.

Del ejercicio 20-21 también se recordará la Copa del Rey que realizó el Almería, llegando hasta los cuartos de final (sólo los había alcanzado una vez previamente). Se cargó a dos Primeras, 5-0 al Alavés incluido, quedando para el recuerdo la inolvidable tanda de penaltis a Osasuna entre niebla londinense. La aventura copera acabó con un sabor agridulce al existir la duda sempiterna de qué hubiese ocurrido de no haber dejado a los titulares en el banquillo en los cuartos de final. Lo mejor de la temporada almeriense ha sido sin su afición, demostrando de nuevo que no tiene nada que envidiar a las más conocidas. Ayer incluso preparó un animoso recibimiento a su equipo a pesar de haber caído por 3-0 apenas tres días antes en Montilivi.