FRANCIA

El enemigo oculto que desquició al PSG

Luis Campos le ha quitado ya dos ligas al conjunto parisino y ha sido el gran artífice de que el Lille se haya proclamado campeón de la Ligue 1 esta temporada.

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El PSG va a tener pesadillas con Luis Campos. El ya exdirector deportivo del Lille se ha convertido en el ogro del conjunto parisino en los últimos años, confeccionando las plantillas de los dos últimos equipos que han conseguido arrebatarle el trono al PSG. Un trabajo silencioso, pero plagado de éxito en materia de fichajes.

La primera gran gesta de Luis Campos se produjo en 2017 con el título del AS Mónaco. Aunque el portugués ya había salido un año antes, la base de aquel equipo, formada por jugadores como Bernardo Silva, Thomas Lemar, Sidibe, Benjamin Mendy, Fabinho o Bakayoko, habían sido fichajes suyos. El luso también fue el culpable de que Mbappé firmara su primer contrato profesional con el Mónaco, una decisión que a la postre sería decisiva para que los monegascos consiguieran el título.

Por otra parte, Luis Campos ha sido el timón por el que se ha guiado el Lille en las últimas temporadas. De la actual plantilla del conjunto norteño, prácticamente el 100 % lleva el sello del director deportivo. Consiguió fichar a Celik de la segunda división turca, trajo a jugadores como Maignan y Soumaré del PSG, incorporó a André para el medio campo y reforzó el ataque con Burak Yilmaz o Jonathan David. Años antes, el Lille consiguió sacar plusvalías históricas en jugadores como Nicolas Pépé (fichado por 10 y vendido por 81), Victor Osimhen (fichado por 12 y vendido por 71) o Leao (vendido por 35 al Milan), magnificando el trabajo de Campos, que abandonó el Lille en enero tras la venta del club a los nuevos propietarios.

Luis Campos ha sido relacionado en los últimos meses con el Real Madrid para ejercer como consejero en el conjunto blanco. El portugués ya sabe lo que es trabajar para el conjunto blanco, ya que fue uno de los principales ojeadores de Jose Mourinho en su etapa en Chamartín. De hecho, fue Campos el que trajo a Fabinho a la capital española, aunque fue en el Mónaco donde se destapó definitivamente.