INGLATERRA

Gündogan confiesa el equipo que le "cerró la puerta en las narices"

El centrocampista del Manchester City explica en 'The Players Tribune' cómo el Schalke 04 le descartó cuando tenía 8 años. Tres años después fue él quien les rechazó.

Ilkay Gündogan nació un 24 de octubre de 1990 en Gelsenkirchen. Allí, el equipo en el que todo niño sueña jugar, aunque ahora esté en horas bajas, es el Schalke 04 y el ahora centrocampista del Manchester City no era diferente. "Tenía ocho años cuando me di cuenta de lo crudo que es este negocio. Logré lo que todo niño en Gelsenkirchen sueña, jugar en la academia del Schalke 04. Estaba muy orgulloso, el simple hecho de usar esa camiseta fue algo fantástico", explica en 'The Players Tribune'.

Sin embargo, como él mismo adelanta y ahora amplia, algo no terminó de cuajar: "Cuando terminó la temporada, el Schalke me dejó ir. O mejor dicho, les diré cómo me sentí: me cerraron la puerta en las narices. Fue un golpe muy duro". El Bochum, donde se formaría antes de recalar en el Nuremberg con 19 años, le rescataría más adelante. Pero el jugador volvería a llamar la atención al equipo de su ciudad.

En esta ocasión, fue un joven Ilkay el que devolvió el portazo. "Tres años después, el Schalke quería que volviera, les dije a mis padres que dijeran que no, que no quería volver", complementa. Seguro que no fue una etapa sencilla para el centrocampista, puesto que su salida del club de sus amores se debió a un problema físico: "Comencé a tener problemas en el tobillo. Fui a ver al doctor y me dijo que parase de jugar al fútbol durante seis meses (...). Apenas podía caminar, no hablemos ya de jugar al fútbol".

Estadísticas de Gündogan esta temporada.

Aunque hubiera una razón detrás, en ese momento se sintió devastado: "En ese momento sentí que mi sueño se terminaba". De ahí que no pensara dos veces a la hora de rechazar la nueva propuesta. "El dolor era demasiado reciente". Mucho más adelante ya llegarían los éxitos con el Borussia Dortmund, la selección alemana o el Manchester City, donde se ha convertido en el máximo goleador del equipo y el ojito derecho de Guardiola. Y es que, como cierra Gundo su carta, "me alegro de que todo saliera bien".