LOGROÑÉS 0 - CARTAGENA 1

Elady mete en el lío al Logroñés

Un penalti cometido por Bobadilla resolvió un partido en el que el Cartagena tuvo más fe e intensidad. El descenso se pone al rojo vivo.

Lo dijo Toni Datkovic en la previa: “Vamos a meter todo por traer los tres puntos a Cartagena. Cabeza, cojones… todo”. Con ese guion se llevaron un valiosísimo 0-1 de Logroño. Porque la intensidad y el empuje los puso el Efesé. Ambos conjuntos sabían lo que se jugaban, y mientras el Logroñés no despertó hasta los minutos finales, los visitantes tiraron de orgullo para sacar adelante un compromiso vital. Salió un duelo trabado, sucio y sin apenas ocasiones. También propio de la situación de ambos en la clasificación: luchan por evitar el descenso. Tensión, errores, provocaciones, patadas a destiempo… un partido así se resolvió con un penalti, por mano de Bobadilla, decretado desde el VAR. Elady lo transformó tras varias paradinhas.

Sin disparar a puerta y sin dejar la portería a cero, resulta imposible sumar. El primer chut del Logroñés entre los tres postes se produjo en el minuto 87, un cabezazo de Andy sin peligro para Marc Martínez. El arreón postrero de Paulino no bastó para empatar el choque. El extremo cántabro pidió la pelota y lo intentó con un obús desde fuera del área, caracoleó y centró sin éxito. No encontró socios. Ni barullos, ni córneres, ni el último globo de Iago, que paró con problemas Martínez. El Cartagena resistió las acometidas riojanas con la receta de Datkovic, orden y cojones. En los locales, el peor rendimiento en el peor momento.

Hasta el 80’ no pisaron el acelerador los futbolistas blanquirrojos. El dominio hasta entonces le correspondió al cuadro portuario. Nacho Gil la cruzó demasiado nada más arrancar, igual que Nano Mesa en un derechazo y en otra de cabeza. Pero la mejor oportunidad de la primera mitad la tuvo Rubén Castro justo antes del descanso. Si el incombustible delantero canario (en junio cumplirá 40 años) falla uno de cada diez remates así de claros, le tocó el de Las Gaunas. Datkovic la puso al área, Castro cogió la espalda de Álex Pérez y su cabezazo, sin oposición y delante de Santamaría, se marchó fuera. Quizá no la esperaba tan fácil. La segunda parte arrancó de la misma manera. Centro atrás de Antoñito y tiro de Rubén Castro a las manos de Santamaría. Forniés lo probó dos veces, como Cayarga. Hasta que Bobadilla cometió penalti y la superioridad del Cartagena obtuvo recompensa.

Los cambios de Sergio Rodríguez, introducidos tarde, no reactivaron a su equipo. De hecho, acabó desquiciado. El entrenador y Olaetxea fueron expulsados por protestar y no estarán en Castellón, en otra final por la permanencia. Sierra se lo perderá por acumulación de amarillas. El Cartagena viajará a Fuenlabrada la semana que viene y, por ahora, dormirá a un punto del Logroñés, los dos fuera del pozo. Queda muchísima emoción… y menos margen.