BARCELONA

Una Copa a la épica

El Barça ha llegado a la final después de un camino de emociones fuertes. Tuvo que esperar a la prórroga para ganar en Cornellà, remontó en Vallecas y obró milagros ante Granada y Sevilla.

Puede ponerse en cuestión si el Barça ha llegado o no con justicia a la final número 42 de Copa. Lo que es indiscutible es que lo ha hecho a la épica, con un corazón que hacía años se echaba de menos en el equipo azulgrana. Y que también ha encogido el corazón de su afición de tanto sobresalto. El sufrimiento empezó tan rápido como en dieciseisavos de final. El Barça llegó a Cornellà en plena depresión por el desenlace de la Supercopa de España en La Cartuja. Con Messi castigado dos partidos y con el equipo cansado. El partido, además, empezó a coger una pinta horrible cuando Pjanic falló un penalti. Y luego, Dembélé. El francés, sin embargo, rectificó su penoso lanzamiento desde los once metros con un golazo que solventó el embrollo. Sentenció Braithwaite.

De Cornellà, el Barça saltó a Vallecas. Koeman, que ya veía venir la Copa como el camino más corto a un título, alineó un equipo bastante titular. Pero un gol de Fran García el el minuto 63 le puso otra vez al límite. El Barça, sin embargo, se levantó. Messi y De Jong voltearon el partido y, además, evitaron otra prórroga. El Barça había jugado tres tiempos extras (Real Sociedad, Athletic, Cornellá) y el equipo empezaba a acusar el cansancio.

Más prórrogas. Los cuartos de final llevaron al Barça a Los Cármenes, donde esperaba un gran Granada, que se adelantó con goles de Kenedy y Soldado. A tres minutos del final, los de Koeman estaban más que virtualmente eliminados, pero un gol de Griezmann y otro milagroso de Jordi Alba llevaron el partido a la prórroga. Allí, Griezmann, en uno de sus mejores partidos de la temporada, y Alba nuevamente, no perdonaron. Eso sí, volvió a haber susto en el tobogán de emociones que ha sido el Barça durante la competición. Después de hacer el 2-3, Dest concedió un penalti que significó el empate de Fede Vico. Pero el Barça llegó a semis.

Allí esperaba el Sevilla, que resolvió la ida con un 2-0 que dijo más de lo que hizo, pero que premió su efectividad, su orden y dos errores del Barça. Koundé y Rakitic pusieron la eliminatoria casi imposible para la vuelta. Dembélé puso en ventaja al Barça pronto, pero luego el Sevilla contuvo bien a los azulgrana y hasta pudo definir la eliminatoria. Después de que Alba estrellase el balón en el palo, Ocampos, recién reaparecido después de la lesión que le produjo Djené, hizo caer en la trampa a Mingueza. El argentino se pidió el penalti pero Ter Stegen, gigantesco, mantuvo en la eliminatoria al Barça que, sin embargo, llegó al descuento con un insuficiente 1-0. En la última jugada del partido, en el último segundo, Piqué firmó un golazo, el 2-0, que llevó el partido a una prórroga desequilibrada porque el Sevilla jugaba con diez por expulsión de Fernando. Braithwaite cerró una remontada de corazón que llenó de orgullo a Koeman y al barcelonismo y que llevó al Barça, a la épica, a la final de este sábado en Sevilla.