ESPANYOL

Los 15 años de la Copa del Bernabéu, de la A a la Z

Desde el autocar donde se fraguó el título al Zaragoza, un rival que llegaba como favorito, celebra el Espanyol este 12 de abril el aniversario de su último título hasta la fecha.

Espanyol Zaragoza Copa del Rey 2006.
VICTOR FRAILE REUTERS

Fue la Copa del Rey de Tamudo, Luis García y Corominas, los goleadores. Pero también la de Pandiani y Zabaleta, la del autocar por la Castellana, los 26.500 pericos y la de la igualdad con el Femenino A en los festejos de Sant Jaume y Montjuïc. El abecedario de la Copa conquistada por el Espanyol el 12 de abril de 2006, de la que se cumplen ahora 15 años, es tan amplio como la nostalgia por ese último título de los blanquiazules hasta nuestros días.

Autocar: El que trasladó a la plantilla y el cuerpo técnico por toda la Castellana, desde el hotel de concentración y hasta el Bernabéu, con un tramo en el que apenas podía avanzar debido a la cantidad de aficionados del Espanyol que se agolpaban a su alrededor. Los jugadores sudamericanos, como Zabaleta o Pandiani, promovieron la conjura con la que se comenzó a ganar la final, entre cánticos y golpes a las ventanas y el techo.

Bernabéu: La sede de la final, un imponente escenario donde se dieron cita alrededor de 26.500 pericos llegados de todos los puntos cardinales, y que vivieron una auténtica fiesta.

César: El portero del Real Zaragoza, ex del Real Madrid, que explotó de impotencia a los 74 minutos, cuando al ir a recoger un balón detrás de su portería lanzó hacia el público una pequeña bandera de plástico. Medina Cantaleja lo vio y no dudó en expulsarlo.

Coro: El hombre de los milagros del Espanyol, como lo demostraría apenas un mes más tarde, quien en esta ocasión se encargó de sentenciar la final con el 3-1, al recibir un pase en el centro del campo, escorado a la izquierda, y avanzar metros a la carrera tras un aclarado de Tamudo hasta batir a César. La euforia.

La afición del Espanyol tomó la Castellana.

Cuarta: El número de títulos de Copa del Rey que desde aquel 12 de abril de 2006 figuran en las vitrinas del Espanyol, tras los cosechados anteriormente en 1929, 1940 y 2000.

De la Peña: Un mago del balón, de cuyas botas nació la acción del 1-0 en la final, una falta botada por ‘Lo Pelat’ que se estrelló en el larguero y que recogió su inseparable Tamudo.

Ewerthon: Años después se convertiría en jugador del Espanyol, cosas de la vida, pero aquella noche puso el único momento de suspense al establecer en el minuto 28 el provisional 1-1, fruto de una acción embarullada dentro del área, en la que Kameni llegó a reclamar falta.

Femenino: Campeón de la Superliga solo unos días atrás, y a la postre también de la Copa de la Reina, el Femenino A del Espanyol compartió protagonismo con el primer equipo masculino. En Madrid, donde disfrutaron de la jornada de la final, y en los festejos del día siguiente en Barcelona, donde fueron igual de protagonistas que ellos.

El Femenino A compartió protagonismo con el equipo masculino.

Kameni: No había sido titular en todo el torneo. De hecho, Gorka había sido uno de los máximos ‘culpables’ de la clasificación para la final, con el 0-0 en Riazor del partido de vuelta de las semifinales. Pero el camerunés, todo carisma, jugó en el Bernabéu y gozó de un encuentro bastante plácido.

Lotina: El entrenador de la Copa, que unas semanas más tarde dejaría el cargo tras una salvación ‘in extremis’, ya había avisado de que el Espanyol podría hacer algo grande cuando, unos meses antes, se debatía el Espanyol entre el descenso y la permanencia e incluso se cuestionaba su cargo. Acertó.

Luis García: Otro de los símbolos del Espanyol, y seguramente futuro entrenador perico, se encargó en aquella velada de hacer hasta dos veces su característica voltereta. Porque marcó el 2-1 y también el 4-1, este ya con Valbuena en la portería blanquilla, y que desencadenó los festejos blanquiaules.

Montjuïc: Era el estadio donde el Espanyol actuaba como local aún aquella temporada, y por allí pasaron en eliminatorias anteriores Getafe, Cádiz y Deportivo, y también la montaña donde terminaron los festejos de la Copa. Concretamente, en las fuentes, situadas en la falda de Montjuïc.

Montjuïc fue un hervidero de festejos al día siguiente.

Picasso: El nombre de la plaza madrileña donde se ubicó la ‘Fan Zone’ para los aficionados del Espanyol, que pasaron por miles durante el día entre la tarima de actuaciones, los puntos situados para maquillarse de blanquiazul o las diversas barras para ir calentando motores.

Sant Jaume: Por la plaza barcelonesa pasaron los primeros equipos masculino y femenino la tarde posterior a la final, tanto en el balcón del Ayuntamiento como por la Generalitat, para presentarse ante las autoridades y lanzar sus proclamas, ante miles de seguidores. Fue un Jueves Santo más festivo de lo habitual.

Supercopa: La consecución de la Copa del Rey le dio al Espanyol la posibilidad de disputar la Supercopa de España, en agosto de 2006, ante un Barcelona que se la adjudicó no sin polémica, puesto que alineó a Xavi y Puyol, quienes no habían acudido esos días a una convocatoria de la Selección española precisamente por encontrarse lesionados.

Tamudo: El gran ídolo del espanyolismo, el jugador más importante de su historia lo fue también en la final de 2006, ya que avanzó a los pericos a los dos minutos de partido, igual que había logrado en Mestalla seis años antes. Y en esta ocasión, además, recogió el trofeo de manos del Rey como capitán del Espanyol.

Tamudo y De la Peña, envueltos en serpentina.

Trivote: A pesar de las grandes figuras de aquel Espanyol, una de las claves del título fue la disposición ultra-conservadora de Lotina en la final, con Fredson, Ito y Eduardo Costa formando un aguerrido trivote en el centro del campo.

UEFA: La Copa del Rey de 2006 dio derecho al Espanyol a participar en la Copa UEFA 2006-07, es decir, a una competición en la que llegarían los blanquiazules a la final de Glasgow sin perder un solo partido.

Zaragoza: El rival del Espanyol se plantó en la final después de haber eliminado a Barcelona, Atlético de Madrid y Real Madrid, por lo que llegaba con el cartel de absoluto favorito. Los Milito, Cani, Celades, Ponzio, Zapater sin embargo sucumbieron de goleada, demostrando una vez más que el fútbol es bonito por imprevisible.