REAL MADRID 2-BARCELONA 1

Radiografía de una remontada

Tras la jornada 21, el Madrid se situaba 3º, a diez puntos del Atleti y con un partido más; Zidane entró en cólera y pidió respeto; hoy es líder provisional. Así lo logró.

Madrid

El Real Madrid durmió líder provisional en la noche del sábado tras derrotar al Barcelona en el Clásico (2-1) para culminar una remontada que ha fraguado a lo largo de los últimos dos meses. El equipo blanco se impuso al eterno rival en Valdebebas con un ejercicio de despliegue y contraataque en la primera parte y de sufrimiento en la segunda. Ilaix estuvo a punto de echarlo todo por la borda en la última jugada, pero remató al larguero y los tres puntos se quedaron en Madrid, aupando a los blancos al primer puesto de la tabla: 66 puntos, los mismos que el Atleti uno más que el Barcelona.

Bien es cierto que el liderato blanco es provisional, pendiente de lo que haga el Atlético en casa del Betis en Sevilla, en un duelo complicadísimo para los rojiblancos ante una de las revelaciones de LaLiga y con bajas sensibles en el once como Marcos Llorente y Luis Suárez. Acabe la jornada líder o no, la remontada del Real Madrid es meritoria: al acabar la jornada 31 era tercero, empatado con el Barcelona a 40 puntos y diez del Atleti, primero, que además tenía un partido menos que sus dos perseguidores.

Hoy esa distancia se ha esfumado y el Madrid se mete de lleno en la puja por el título, mientras además es el único español que se mantiene en pie en la Champions y tiene un pie ya en semifinales; necesita rematar la faena en Anfield el miércoles, tras el 3-1 de la ida. Así logró el Madrid darle la vuelta a su situación en poco más de dos meses.

Encontrar la regularidad

Es de Perogrullo, pero no por ello debe obviarse: el Madrid ha encontrado una línea clara de resultados, imprescindible para optar al título de la regularidad. Tras un diciembre brillante, su salida de 2020 y entrada en 2021 dejó mucho que desear: empató en casa del Elche (18º ahora mismo) y en Pamplona ante Osasuna (14º), y el 30 de enero se pegó el golpetazo en casa ante el Levante (1-2). Aquella fue su última derrota en LaLiga, desde entonces ha sumado 23 puntos de 27, con siete victorias y dos empates.

Zidane, durante el Real Madrid-Barcelona.

No pudo vencer al Atleti, pero evitó 'in extremis' un triunfo rojiblanco que le hubiese lanzado a por el título (1-1); y sí se impuso al Barcelona; entre ambos rivales, cinco puntos que el Madrid evitó que sumasen y que ahora son su combustible en la lucha por la Liga. Los culés han seguido una línea muy similar al Madrid desde entonces: 22 puntos de 27, con siete victorias, un empate y la derrota del Clásico. Ha sido el Atleti el que ha dilapidado una renta que le llevaba directo al título: cuatro victorias, tres empates y dos derrotas, a expensas de lo que haga en Sevilla. Son 15 puntos de 27, poco más de la mitad. El Madrid (y el Barça) encontraron la regularidad y eso les enganchó a la Liga.

La arenga de Zidane hizo efecto

Tras la derrota ante el Levante, en la previa de la siguiente jornada de Liga (frente al Huesca), Zidane sacó a pasear su versión menos contenida: "Nos merecemos dar la cara hasta el final de la temporada, yo no lo voy a dejar y nos jugadores, tampoco. Si me queréis cambiar, decídmelo a la cara... No sólo por detrás. Tenéis que respetar un poco a la gente que trabaja, este equipo ganó la Liga el año pasado. No hace diez años, el año pasado".

Un discurso atípico para el marsellés, acostumbrado a mantener un perfil bajo siempre que se sienta delante de los medios de comunicación. El mensaje fue claro: proteger a los jugadores de las críticas que llegaban desde fuera en un momento difícil y, al mismo tiempo, instar a la plantilla a que cambiasen esa dinámica para frenar las citadas críticas. Y el vestuario captó el mensaje: se repuso a un primer gol de Javi Galán para ganar en Huesca (1-2, doblete de Varane) y no ha vuelto a caer desde aquel tropiezo ante el Levante.

Benzema lo hace más fácil

Mucho se ha hablado de las dificultades de este Real Madrid para hacer goles, lo que inevitablemente llevó a sus necesidades de reforzarse en el próximo mercado (Haaland, Mbappé...). Eso fue una realidad durante muchas jornadas: el Madrid cerró sus primeros 19 partidos de Liga con sólo 34 goles (1,8 por partido) a favor y marchándose del campo tres veces sin ver portería. Ahora, los blancos llevan 12 encuentros seguidos marcando y su promedio ha subido en ese tramo hasta los dos goles por duelo liguero. Mantiene la fórmula que le llevó al título el curso pasado (efectividad arriba y solvencia atrás), pero ahora lo logra con más soltura, generando más y marcando más.

Benzema marca el 1-0 en el Real Madrid-Barcelona.

En ese resucitar ofensivo del Madrid, el papel de Benzema es capital: el francés lleva siete jornadas consecutivas marcando (se perdió dos de por medio por lesión), suma nueve goles desde el 9 de febrero en Liga y suyos son 19 de los 53 que ha anotado el Madrid en el torneo doméstico hasta ahora (el 36%). Son 25 en toda la temporada para el '9', que fija su mirada en su récord personal de 32 tantos de la 2015-16; está a siete, con ocho jornadas por delante y al menos otro partido de Champions, que podrían ser dos más si el Madrid pasa a semifinales y tres si también alcanza la final de Estambul del 29 de mayo.

Zidane exprime a la plantilla

Lo dejó claro Zidane al término del Clásico, haciendo referencia a la imagen de agotamiento que había dado el Real Madrid en la segunda parte: "Ahora tenemos que descansar bien porque hay jugadores tocados. No sé cómo vamos a acabar la temporada, físicamente estamos al límite".

La permanencia del equipo blanco en Champions, donde ningún otro español rebasó los octavos de final, complica la lucha por la Liga: el Madrid tuvo que jugar ante el Liverpool antes del Clásico, lo volverá a hacer el miércoles que viene y si pasa a semifinales esperan el Oporto o el Chelsea (previsiblemente los ingleses) habrá dos encuentros más, situados entre las jornadas ligueras ante Betis, Osasuna y Sevilla. Un hándicap con el que no cuentan Barcelona y Atlético y que fatiga a una plantilla que Zidane está exprimiendo al máximo.

En las últimas diez jornadas de Liga, Courtois, Nacho y Casemiro han jugado el 100% de los minutos, Mendy el 99%, Modric, a sus 35 años, el 87%, Benzema el 76% (con lesión incluida), Varane el 80% (se perdió el Clásico por COVID), Vinicius el 71%... Tras las salidas de Jovic y Odegaard en enero, los recambios son escasos y Zidane no termina de confiar en ellos, apostando día tras día por su bloque duro. De momento funciona, pero la carga de partidos amenaza con pasar factura a un equipo con varios jugadores por encima de los 30 años (Ramos, Nacho, Kroos, Modric, Benzema...).

Vinicius se reencuentra

Si un aspecto positivo ha tenido la imposibilidad de contar con Hazard en gran parte de la temporada (el belga ha ido encadenando lesiones musculares; ya está disponible, pero Zidane no le dará bola hasta que le vea al 100% y sin riesgos), ese ha sido poder contemplar el retorno de Vinicius al nivel que se le conocía, el que mostró en su explosiva primera temporada de blanco. El brasileño ha sido titular en siete de las diez últimas jornadas, marcando un gol salvador ante la Real Sociedad que valió un punto y dando una asistencia ante el Eibar.

Vinicius, en el Real Madrid-Barcelona.

Más allá de las estadísticas, ha recuperado su versión regateadora, esa que quedó oculta durante meses, en un intento de Vinicius de transmitir a Zidane su capacidad de asegurar el balón. Con el tiempo, comprendió el ex del Flamengo que ese registro no le sienta bien y volvió a galopar: ante el Barcelona, condujo dos contragolpes que acabaron en faltas en la frontal y amarillas para los dos centrales titulares de los culés, Mingueza y Araújo; en el segundo caso, Kroos anotó el 2-0 aprovechando dicha circunstancia.

Sus problemas de cara a la portería rival siguen siendo una evidencia, se vio en la segunda parte del Clásico, en la que el agotamiento nubló su buen juicio en los metros finales y le impidió asistir a Benzema para el tercero o anotarlo él mismo en más de una ocasión (se encontró con el poste una vez). Aunque en la Champions encontró al fin el camino: dos goles al Liverpool en la ida de cuartos de final, además de un penalti provocado ante el Atalanta en la vuelta de octavos y un jugadón de época que finalizó terriblemente. En el punto crítico de la temporada, Vinicius vuelve a ser Vinicius y complica la vida a Zidane, que ahora debe elegir entre mantener al brasileño en el once o darle bola a un Hazard que no es garantía de nada, por lo visto hasta el momento.

Asensio se rebela a base de goles

Fue suplente en el Clásico para que pudiese entrar Fede Valverde y apuntalar el centro del campo, reforzando además las coberturas por la derecha de la defensa madridista, donde Alba amenazaba con dañar al Madrid. Pero el rendimiento en el último mes de Asensio es esperanzador. Tras repetidas oportunidades sin que el balear justificase su presencia en el once, Zidane le dio jarabe de banquillo ante Atalanta y Celta y el balear captó el mensaje rápido: salió en los minutos finales de ambos duelos para anotar, lo que le sirvió para recuperar la plaza en el equipo inicial. Ante el Eibar y el Liverpool repitió goles, encadenando cuatro encuentros dejando su sello.

El Clásico frenó su racha, pero ya son seis dianas y dos asistencias para el balear este curso. Seguía Asensio arrastrando las secuelas de un año de inactividad tras su lesión del curso pasado; no tanto mentales como físicas, se le notaba ausente de ese desparpajo que ilusionó al club durante sus dos primeras temporadas de blanco. Poco a poco, Asensio ha logrado desterrar esa imagen y mete en otro lío a Zidane, que debe elegir si promociona al mallorquín para el tramo final del curso o tira de un Valverde que, con su despliegue y su empuje, le da un plus de vitalidad a la medular.

Una media incombustible

Porque el medio campo del Real Madrid, brillante en los últimos meses de la temporada, lo juega todo y todo lo juega bien. Casemiro (4º más usado por Zizou) se fue expulsado en los últimos minutos del Clásico y se perderá la visita al Getafe, lo que le reportará un merecido descanso; Modric, a sus 35 años, suma casi 3.000 minutos y es el sexto jugador más utilizado por Zidane hasta ahora; Kroos, con 100 minutos menos que el croata, es el séptimo.

Nacho y Modric, durante el Real Madrid-Barcelona.

El medio campo de las tres Champions consecutivas se resiste a la jubilación y lo hace dirigiendo el mejor momento de la temporada del Madrid y, además, aportando en ataque: entre los tres suman 13 goles y 20 asistencias. El último ejemplo, el tanto de falta directa de Kroos en el Clásico, con ayuda de Dest y Alba para despistar a Ter Stegen. Tras la marcha de Odegaard al Arsenal en enero, la importancia de los relevos ahora gana peso, con papel especial para Valverde (brillante durante una hora ante el Barça, se fue cojeando y está por ver si hay lesión, su físico se viene mostrando frágil este curso) y en un segundo plano para Isco, al que se le empiezan a ver nuevamente las maneras del pasado: estuvo bien en Bérgamo ante el Atalanta, frente al Eibar...

Vivir sin Ramos

Y todo esto lo ha logrado el Real Madrid sin contar con Sergio Ramos, su capitán y emblema de la última década: el de Camas sólo ha jugado 61 minutos en Liga desde mediados de enero, pero los blancos han sido capaces de encadenar buenos resultados en España y en Europa (sí jugó la vuelta ante el Atalanta y marcó de penalti) sin él, que ha encadenado una operación de rodilla y una lesión muscular durante una inoportuna convocatoria con la Selección española. No sólo ha faltado el sevillano, Carvajal sólo ha podido jugar 113 minutos en 2021 y Varane se perdió las visitas de Liverpool y Barcelona por COVID (está por ver si podrá jugar en Anfield). Ahora mismo, sólo Mendy sobrevive de entre la zaga de gala.

Los secundarios han dado el paso adelante. Como Lucas Vázquez, que hizo el papel de lateral en el Clásico del Camp Nou y se quedó como la mejor opción para el puesto, desplazando definitivamente a un Odriozola que ya contaba poco; el gallego llevaba dos goles y ocho asistencias (la última, a Benzema en el Clásico) y pide a gritos una renovación (su contrato expira en junio) pero este domingo ha recibido el mazazo de que sufre un esguince en el ligamento cruzado posterior de la rodilla y se pierde la temporada. O Militao, de cuyo error en la cobertura nació la última derrota liguera del Madrid (fue expulsado ante el Levante a los diez minutos de partido), pero que frente a Eibar, Liverpool y Barcelona ha reforzado su candidatura como central con nivel para vestir la camiseta blanca.

Y sobre todo Nacho. El curso pasado, Zidane desterró al canterano y le dio todo el peso a Militao, siguiendo la estela del club, que acababa de desembolsar 50 millones de euros por el brasileño. El tiempo le demostró al técnico que Nacho, además de ser ejemplar fuera del campo (nunca alzó la voz, cuando habló fue para respaldar al técnico pese a sus escasas oportunidades), es probablemente el defensor en mejor forma del Madrid en esos momentos. Y es talismán: lo ha jugado todo desde la derrota ante el Levante y a partir de ahí el Madrid despegó, en Liga y en Champions. El domingo ante el Getafe, prueba de fuego sin él: vio la quinta amarilla ante el Barcelona y cumplirá ciclo de amonestaciones.