ADIÓS A UN HISTÓRICO DEL FÚTBOL CATALÁN

Adiós a Mellado, el sabio que hizo grande la Ferran Martorell

Esta semana falleció a los 75 años el que fuera el coordinador del tercer club de Cataluña de 1990 a 2005, que rivalizó con Espanyol y Barcelona.

Los técnicos de la Ferran Martorell en 1997.
Lluís Planagumà.

El fútbol catalán ha sufrido esta semana una pérdida irreparable. Agustín Mellado falleció a los 75 años después de una vida dedicada en cuerpo y alma al fútbol. Por su voluntad y sapiencia en la Fundación Ferran Martorell han pasado jugadores que han hecho carrera en el fútbol profesional como Albert Luque, Unai Vergara, Pedro Nieto, Víctor Ruiz o Damià Abella, entre muchos otros niños que durante 15 años (1990-2005) fueron capaces de desafiar a Barcelona y Espanyol y pertenecer al tercer club de fútbol base de Cataluña.

“Era un genio. Veía la vida de otra manera. Era inteligente, brillante, tenía templanza y detectaba el talento en todas las personas”, se arranca Robert Cuesta, que fue entrenador en aquella Ferran. Si el Barcelona tenía a Oriol Tort (1929-1999), el Espanyol crecía con Josep Manel Casanova (1951-2017), la Ferran Martorell disponía de Mellado como gran artífice. “Hizo algo histórico: creó un club y lo mantuvo durante muchos años en la elite como alternativa a los dos grandes de Cataluña”.

“Era un genio. Veía la vida de otra manera. Era inteligente, brillante, tenía templanza y detectaba el talento en todas las personas”

Robert Cuesta

La importancia de Mellado y el cuento de hadas de la Ferran Martorell se explica a través de tres personas, tanto desconocidas como populares, que a través de su figura cumplieron sus sueños. El “primer icono” del club fue un joven de Argentona llamado Pedro Nieto, quien llegó al club con 14 años después de hacer una prueba en el Espanyol que quedó en el aire, y un joven Joan Collet, posteriormente presidente del Espanyol, lo llevó a la Ferran Martorell. Pedro aterrizo con su hermano Joan.

Nos acogió como un padre. Nos ayudó económicamente para poder pagarnos los transportes tres días a la semana desde Argentona. Nos enseñó valores. Nos pagó incluso los estudios, nos dio trabajo en el club llevando la administración y en su empresa de publicidad”, recuerda Nieto, quien además le debe todo como jugador. “Siempre quedábamos campeones. Subimos todas las categorías, de juveniles de Primera a División de Honor. Agustín me proyectó. Vino Chus Pereda y me convocó para la Sub-17 y sub-18. Estuve a punto de irme al Real Madrid, luego tuvimos un precontrato con el Barça, pero finalmente nos fuimos al Espanyol”, valoró.

Lluís Planagumà, en la Ferran.

Lluís Planagumà, en la Ferran.

Todo aquello llevó a Nieto a jugar en Primera, Segunda A y B durante varias campañas. Un ascenso que no solo vivieron jugadores, sino también entrenadores, como Lluís Planagumà, ahora en el Imabari de Japón. “Fue la persona que me incitó a ser entrenador. En la campaña 92-93, mi hermano firmó como portero por la Ferran. Yo tenía 13 años y era un apasionado del fútbol. Con 15, Mellado me ofreció llevar a los pequeños de la Escola. No me gustaba. Él me dijo, ‘tú eres muy competitivo, tranquilo; cuando pueda te doy un equipo’. Y en noviembre ya entrenaba al benjamín de fútbol-11. Así empecé”.

El técnico barcelonés inició en 1999 su etapa en el Espanyol no sin antes haberse empapado de las ideas de Mellado: “Era un club avanzado. Por ejemplo, el campo ya se dividía en varias partes y los equipos lo compartían; la metodología de trabajo era clara: de talento, intensidad, ritmo y ya se captaban jugadores. Y los equipos eran muy competitivos. Se hacía otra cosa distinta a la de aquella época”.

Hay otras historias más anónimas. Uno de los muchos jugadores que no llegaron al profesionalismo fue Gerard de Palol, portero, que militó en la selección catalana y vivió grandes experiencias en el equipo que jugaba en el campo del Rayo Amarillo de Esplugues. “Venía de un club más modesto, done apenas me chutaban a portería. Cuando llegué ya tuve entrenador de porteros y todo era muy competitivo. Era diferente”, rememora.

“Mellado era el jefe. No se perdía ni un partido. Le daba igual irse un sábado a las 17:00 a Tarragona o un domingo a Lleida"

Gerard de Palol

“Mellado era el jefe. No se perdía ni un partido. Le daba igual irse un sábado a las 17:00 a Tarragona o un domingo a Lleida. Siempre estaba allí con sus jugadores. Cuando me querían fichar otros equipos, él no me dejaba marchar. El club era una familia. Me ayudó en todo”, relata De Palol, que incluso lo tuvo de entrenador. “El año de cadete íbamos muy mal y echaron al entrenador. Mellado se puso y nos salvamos. Dejaba hacer a los jugadores, apenas hablaba, estábamos cómodos. Nosotros alucinábamos”, remata.

Mellado dejó atrás múltiples historias del fútbol base catalán y español, incluso fue gerente del club perico la 1989-90. Como recordó un día con Ferran Martorell, y a modo de epitafio: “Lo mejor es cuando nos sentamos los dos a ver, por ejemplo, un Sevilla-Barça y vemos que tres o cuatro jugadores empezaron con nosotros. Eso es lo más gratificante y nos llena de orgullo”.