RACING | EL ALARGUE

Una victoria vital, un sonrojo inadmisible

Los tres puntos logrados en Urritxe dejan al Racing muy cerca de mantener la categoría, pero las decisiones y los modos del entrenador no fueron de recibo

Santander
Una victoria vital, un sonrojo inadmisible
Aiol Diario AS

Que le expliquen donde está

108 años de historia, 44 de ellos en Primera, miles y miles de cántabros, una región entera, detrás y un impacto mediático acorde con esas premisas. Eso es el Racing. Es urgente que alguien se lo explique a Aritz Solabarrieta y a Josemari Amorrortu. Ya imagino que al lado del Athletic eso les parece un equipuco de chichinabo..., pero a nosotros, no. Y es por eso inadmisible que miles de racinguistas a través de la televisión, los directivos en la grada de Urritxe y los jugadores en el césped ayer se tuvieran que avergonzar de su entrenador. Los juramentos, los gritos desgarradores, las faltas de respeto a sus propios futbolistas (uno, y de los jóvenes, ¡cómo lo vería!, se lo recriminó a gritos desde el interior del campo en mitad del partido) de Aritz Solabarrieta no son dignos de ningún club. Pero menos de uno histórico que llevan, llevamos, en el corazón tantos cántabros. Su gestión del partido fue lamentable y se ganó cuando deshizo todo lo que había liado, pero eso ahora es lo de menos. O cambia de actitud él, o tiene que cambiar la del presidente con él.

No es intensidad, son nervios

No tengo nada en contra de los entrenadores que corren, saltan y gritan en la banda. Ni tan siquiera de los que se parecen a la niña de 'El exorcista'. Cada uno se expresa en esos momentos de tensión tal y como es. Pero tampoco, a diferencia de muchos aficionados, le doy ningún valor adicional a un entrenador porque monte numeritos en el área técnica. A mí lo que me importa de un entrenador es que tome buenas decisiones en el banquillo. Los hay que tienen el baile de San Vito pero aciertan la mayoría de las veces, Marcelino, Guardiola, Simeone, Klopp..., pero tampoco les ha ido mal a estoicos del tipo Del Bosque, Ancelotti o, incluso, Quique Setién. Todos ganan y pierden, pero, por favor, no confundamos las contorsiones y los gritos histéricos con la intensidad. La mayoría de las veces solo indican nerviosismo. El suyo. 

Anexo 1: El Racing subió con Paco Fernández y con Iván Ania, cada uno de un estilo. La clave no estuvo en el número de saltos que daban en la banda.

Anexo 2: El mejor entrenador que tiene el club en La Albericia hace que sus equipos jueguen bien y ganen, pero en la casa no se lo reconocen porque no hace las suficientes cabriolas frente al banquillo.

Álvaro Mantilla, peleando un balón colgado sobre el área racinguista.

Solo una cosa ha funcionado

Debe ser muy difícil de ver, pero no solo las sensaciones, que son muy evidentes, sino los números hablan muy a las claras de que de todo lo que han intentado Rozada y Solabarrieta (y solo les ha faltado probar a jugar con 12) lo único que ha funcionado, con fútbol y goles, ha sido el 4-2-3-1 a partir de la llegada de Riki. Íñigo y el asturiano, por detrás y Soko, Pablo Torre y Bustos, cada uno en su sitio, en los trescuartos. El planteamiento de Amorebieta fue ridículo, como si no supieran que a los azules es imposible presionar la salida de balón porque Saizar lo pone en órbita en todas y cada una de las acciones. ¿Qué buscaba el 4-4-2?¿Cual era la función de Jon Ander y Capanni?¿Pretendía el Racing jugar al pelotazo?¿No ven que Riki desaparece siempre que no tiene a Pablo Torre por delante y que renace en cuanto se puede asociar con el de Soto?¿Habrá más inventos en Tarazona?

No es el que llegó de Palma

Solabarrieta decidió ayer sacar a Íñigo del once inicial y sustituirle por Alberto Villapalos, que no jugaba de inicio desde el Racing-Leioa de hace mes y medio. No funcionó. Villapalos es un jugador cotizado en Segunda B, tras dos años impecables en el Atlético Baleares, jugándolo todo en un equipo que fue campeón de grupo las dos temporadas. Le querían los mejores equipos de la categoría y el Racing tuvo que poner mucho dinero sobre la mesa para que viniera a El Sardinero y es, de los que llegaron en verano, el fichaje más caro. Lógico por su hoja de servicios. Incluso, en los dos primeros partidos que jugó en pretemporada, sin entrenarse con el equipo, fueron formidables. De jugador sobre el que montar un sistema defensivo. Y no lo ha sido. Tampoco en Urritxe. Por lo que sea, Villapalos no es Villapalos en el Racing. Y ni ha tenido lesiones ni puede alegar falta de confianza tras jugar siete veces de titular y no demostrar la jerarquía que se le supone. Nada que reprochar, a veces pasa: un buen fichaje, incdiscutiblemente bien hecho, que no funciona. Por ahora.

Villapalos jugó de inicio en Urritxe, tras cinco jornadas como suplente.