ESPANYOL

Fallece Marín Coll, uno de los artífices del ascenso de 1970

Contribuyó con cuatro goles en un curso del Espanyol prolífico en anotadores: Re, Rodilla, Glaría… Manchego, arraigó en clubes catalanes históricos como el Europa.

Antonio Marín Coll, exjugador del Espanyol.
RCD Espanyol
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Tenía 24 años Antonio Marín Coll (17-01-1945) cuando recaló en el Espanyol. Aunque nacido en Ciudad Real, venía de crecer en el Europa y de foguearse, siempre a modo de cedido, en otros históricos clubes catalanes como el Sant Andreu, el Badalona, el Terrassa y el Mataró. Y fue en la temporada 1969-70, la segunda experiencia del club perico en la categoría de plata, cuando recaló en Sarrià para convertirse en uno de los artífices del ascenso. El propio Espanyol anunciaba este miércoles su defunción a los 76 años.

Mediocampista organizador con visión de juego y una zurda de seda, como lo recuerda el libro ‘Corazón Perico’, por lo que ocasionalmente también actuó en el lateral izquierdo, anotó Marín cuatro valiosos goles durante la temporada de los blanquiazules en Segunda, que fue especialmente prolífica en número de anotadores: le superaron los 17 de Cayetano Re, los ocho de José María Rodilla y Jesús Glaría, y los seis de Francisco Roselló y Carmelo Amas. A las órdenes de Fernando Riera primero, y de Rafa Iriondo en el tramo final de la campaña, participó en 20 jornadas.

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Algo menos se prodigó el curso siguiente ya de vuelta a Primera y con Fernando Daucik en el banquillo, a pesar de lo cual fue titular en el definitivo partido de Liga contra el Valencia de Alfredo di Stéfano, que se proclamó campeón en detrimento del Barcelona, y que propició que los jugadores pericos recibieran hasta tres primas -la suya propia y del Atlético de Madrid y del Barça por derrotar a los ches, pese a que no les sirvió para nada a rojiblancos y culés-.

Finalmente, en el verano de 1971 se produjo su marcha de Sarrià, con 37 encuentros oficiales a sus espaldas, con destino al Levante. No tardaría en regresar a Cataluña para enrolarse de nuevo al Europa, donde coincidiría con dos míticos porteros: el exmallorquinista (y del Sabadell) Josep Maria Rovira y el carismático Jaume Creixell. Descanse en paz.

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