Koeman triunfa en el caos
El Barça terminó el tiempo reglamentario con De Jong, Pedri, Riqui, Dembélé, Messi, Griezmann y Braithwaite. El Barça tiró 36 veces, 23 de ellas a portería. Hizo 121 ataques peligrosos.


Esta vez, Koeman triunfó en el caos. Desacertado en otros instantes de la temporada cuando su obsesión por meter jugadores de ataque desequilibró al equipo, en Granada el plan funcionó y a lo grande. El Barça remató 36 veces, 23 de ellas a puerta; sacó 18 veces desde la esquina (ninguna el Granada) e hizo, según la estadística, 219 ataques de los que 121 fueron considerados peligrosos. Una producción que sólo tuvo merecido resultado al final.
El Barça terminó el tiempo reglamentario en Granada a la heroica, con un once que recordó tiempos de Cruyff. Casi a lo loco, con Araújo cerrando sólo en defensa; dos laterales volcados arriba casi como extremos (Alba y Dest); tres centrocampistas de vocación ofensiva (De Jong, Pedri y Riqui Puig); y cuatro delanteros (Dembélé, Messi, Griezmann y Braithwaite).
Paradójicamente, esa supuesta anarquía tuvo impacto en el Granada, que empezó a sentirse incapaz de achicar el agua que llegaba a su área. Trincao (antes de ser sustituido), Dembélé y Messi estrellaron tres balones en los postes; Braithwaite se encontró con Aarón en un cabezazo y mandó fuera otro... Fue un ataque a la heroica y con toda la fe del mundo hasta que llegó el empate. E incluso el 2-3. El Granada fue incapaz de codificar bien las fórmulas del Barça para llegar hasta su portería, y se hundió.
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Koeman, sin embargo, tuvo la cintura suficiente para matizar al equipo ya al final. En la prórroga, Lenglet sustituyó a Pedri. Cuando empató a dos, el Barça concedió una acción de Suárez, que disparó fuera, todavía en el tiempo reglamentario. Y con el 2-3, se produjo la acción del penalti de Sergiño Dest. Koeman cerró al equipo con el central francés y lo ordenó de manera más racional. Araújo y Lenglet fueron los centrales; Dest y Alba laterales; Riqui llevó la manija desde el medio y Messi y Griezmann destrozaron al Granada entre líneas.
El de Granada también fue un triunfo de entrenador. Koeman triunfó en el caos.



