BARCELONA

Koeman triunfa en el caos

El Barça terminó el tiempo reglamentario con De Jong, Pedri, Riqui, Dembélé, Messi, Griezmann y Braithwaite. El Barça tiró 36 veces, 23 de ellas a portería. Hizo 121 ataques peligrosos.

Ronald Koeman, en Los Cármenes este miércoles.
Juan Jiménez
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Esta vez, Koeman triunfó en el caos. Desacertado en otros instantes de la temporada cuando su obsesión por meter jugadores de ataque desequilibró al equipo, en Granada el plan funcionó y a lo grande. El Barça remató 36 veces, 23 de ellas a puerta; sacó 18 veces desde la esquina (ninguna el Granada) e hizo, según la estadística, 219 ataques de los que 121 fueron considerados peligrosos. Una producción que sólo tuvo merecido resultado al final.

El Barça terminó el tiempo reglamentario en Granada a la heroica, con un once que recordó tiempos de Cruyff. Casi a lo loco, con Araújo cerrando sólo en defensa; dos laterales volcados arriba casi como extremos (Alba y Dest); tres centrocampistas de vocación ofensiva (De Jong, Pedri y Riqui Puig); y cuatro delanteros (Dembélé, Messi, Griezmann y Braithwaite).

Paradójicamente, esa supuesta anarquía tuvo impacto en el Granada, que empezó a sentirse incapaz de achicar el agua que llegaba a su área. Trincao (antes de ser sustituido), Dembélé y Messi estrellaron tres balones en los postes; Braithwaite se encontró con Aarón en un cabezazo y mandó fuera otro... Fue un ataque a la heroica y con toda la fe del mundo hasta que llegó el empate. E incluso el 2-3. El Granada fue incapaz de codificar bien las fórmulas del Barça para llegar hasta su portería, y se hundió.

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Koeman, sin embargo, tuvo la cintura suficiente para matizar al equipo ya al final. En la prórroga, Lenglet sustituyó a Pedri. Cuando empató a dos, el Barça concedió una acción de Suárez, que disparó fuera, todavía en el tiempo reglamentario. Y con el 2-3, se produjo la acción del penalti de Sergiño Dest. Koeman cerró al equipo con el central francés y lo ordenó de manera más racional. Araújo y Lenglet fueron los centrales; Dest y Alba laterales; Riqui llevó la manija desde el medio y Messi y Griezmann destrozaron al Granada entre líneas.

El de Granada también fue un triunfo de entrenador. Koeman triunfó en el caos.

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