ITALIA

De las tijeras de Mido a Lukaku, la ira de Ibra no distingue entre compañero o rival

El del Inter fue un episodio más de una carrera que también le ha valido la etiqueta de chico malo. El sueco ha protagonizado episodios contra compañeros y rivales de todo tipo.

Fue capaz de todo ante el Inter. Ibra ofreció en el partido de Copa las dos versiones de sí mismo. El gol de crack que puso ventaja a los suyos y después una pelea con Lukaku antes de ser expulsado por doble amarilla. La ira de Ibra, la que ha sido tan famosa como su buen hacer dentro del terreno de juego. El sueco tiene una historia detrás jalonada de episodios tensos y no siempre por enfrentarse a un rival. Sus compañeros de equipos también han sido objeto de alguna pelea sonada con el delantero, que ya desde sus inicios fue marcando territorio.
La primera y siempre recordada fue en el vestuario del Ajax. En el vestuario tras un duelo contra el PSV se enzarzó con el egipcio Mido después de que Ibra le hubiera negado el saludo al egipcio al sustituirle. La riña subió de tono y Mido acabó tirándole unas tijeras el sueco, que no acertaron en su objetivo. “Me pasaron rozando la cabeza”, explicó Ibra en su autobiografía. Aquel, con un Ibra joven, pero ya impetuoso, fue el primer episodio.

Tiempo después fue otro compañero de equipo, Van der Vaart, el que lo sufrió. En un Suecia-Holanda a Ibra se le fue la mano y dejó fuera de combate el medio con una entrada que le provocó una lesión. Van der Vaart le acusó de violencia excesiva. "No me gustan los que señalan con el dedo. Si intentas acusarme de nuevo, te juro que te romperé las dos piernas y esta vez lo haré a propósito", sentenció Ibra sobre el asunto.

En Turín también tuvo Ibra sus más y sus menos en el vestuario. Es un carácter indómito, que dice lo que piensa y que lleva a todos al límite, lo que es una ventaja y, algunas veces, una sustancia explosiva. Con Zebina mantuvo una pelea en pleno entrenamiento que terminó con un cabezazo al jugador francés. Otro episodio parecido sucedió en su primera etapa con el Milan, esta más grave. Ibra recibió una entrada de Onyewu. El central norteamericano e Ibra si enzarzaron a partir de ahí en una pelea que terminó con una costilla rota del defensa.
Ibra no olvida y bien lo sabe Materazzi. En un derbi entre el Inter y el Milan, Ibra dejó a todos atónitos cuando le propinó una patada voladora al siempre durísimo central en el pecho. “Llevaba cuatro años esperando la situación para noquearlo”, explicó después Ibra, que tenía una cuenta pendiente con él de sus tiempos en la Juve.

Con Rojo, su compañero en el United, también tuvo un altercado sorprendente. Se fue a por él en el túnel de vestuarios después de no haberle pasado una pelota y haberle ninguneado en sus recriminaciones posteriores. Ibra agarró a Rojo ya fuera del campo y Mourinho tuvo que intervenir. Rabiot le temía en el PSG. Otra pelea en un entrenamiento que terminó en puñetazos. En Estados Unidos Ibra llegó a estar en el ojo del huracán varias veces. Como aquella en la que fue expulsado por propinarle un bofetón al jugador de Montreal Michael Petrasso. Con Lukaku la cosa no pasó del intercambio verbal, pero habrá que estar atento al próximo encuentro entre ellos.