RACING 1 | REAL UNIÓN 3

El Racing se deshace

Incapaz de dar sensación de competencia en el juego, encajaron tres goles ridículos ante un serio Real Unión. Además, remató dos al palo y falló un penalti

El Racing se deshace
Nacho Cubero DIARIO AS

Cinco derrotas en los seis últimos partidos, en los que ha marcado tres goles y encajado 11. Y lo peor no son los números. El Racing, que hoy se inmoló ante el Real Unión, no existe como equipo. Ni en ataque, ni en defensa, ni en el centro del campo y, ahora ya lo sabemos, ni portería. Está en situación de derribo y el último en aprovecharse de ello ha sido el Real Unión, que se limitó a hacer un partido serio y a aceptar los regalos del equipo local.

Solabarrieta, que venía de dos debacles ante el Sanse y el Amorebieta, apostó por sacar jugadores de corte ofensivo, con mejor pie para el balón, aunque con menos físico, de los que venían siendo habituales. Le dio igual. El Racing está en una fase en la que en cada jugada un futbolista diferente te parece el peor sobre el terreno de juego. El partido empezó con los locales nerviosísimos, regalando el balón en cada control y haciendo aguas en defensa. A los seis minutos ya tuvo que sacar Mantilla sobre la línea un balón que se colaba, tras una exhibición de lentitud de Figueras y de Viguera. Hasta el cuarto de hora no empezaron los racinguistas a carburar, justo cuando Martín Solar y Bustos tomaron algo de protagonismo. Incluso el asturiano mandó un balón a la madera. Un córner mal defendido y con Iván Crespo llegando tarde al despeje de puños, Elósegui marcó de cabeza y mandó al Racing a la lona.

Desde ese momento, y hasta el descanso, los verdiblancos quedaron en estado catatónico y Jon Madrazo se aprovechó para marcar el segundo, abusando de un Iván Crespo que ha firmado su peor partido con la camiseta del Racing. 0-2 y sin necesidad de que el Real Unión se despeinara. Serio, solvente y consciente de que solo debía esperar los regalos del rival. Lo que había hecho en los primeros 45'. 

La segunda parte fue otra cosa. El equipo cántabro entró con más energía y se encontró al minuto de juego con un penalti a favor que le podía meter en el partido. Pero no. Adrián Balboa, que se empeñó en tirar el penalti, ejecutó el peor lanzamiento desde los 11 metros de la historia de El Sardinero: mandó el balón directamente a la última fila de asientos del estadio. Literal. La ley de Murphy hecha equipo de fútbol, todo lo que puede salir mal, sale mal. A pesar del fiasco, el Real Unión estuvo más medroso que en la primera mitad, el Racing agradeció los cambios y pareció necesitar un golpe de fortuna para creer. Y no llegó. Bustos mandó un segundo balón al palo y el efecto del gol de Cedric se diluyó con un gol olímpico, raso y por el primer palo, para bochorno de la defensa y el portero local. Game over.

Los últimos minutos fueron durísimos para el racinguismo. Como los últimos dos meses. En los que todo ha ido a peor. La destitución de Rozada no ha sido ninguna solución, sino que parece que el inicio de una caída libre que se va a llevar por delante todo el proyecto liderado por Pedro Menéndez y Amorrortu, que ha hecho una apuesta personal arriesgadísima por Aritz Solabarrieta, está a punto de saltar por los aires. La mayoría de los fichajes estaban esta noche en la grada o en el banquillo, el equipo ha dejado de competir y los pocos futbolistas que empezaron bien la temporada son ahora mismo una sombra de sí mismos. La noche será larga en El Sardinero.