¡Madre mía!

El Villarreal fue una trituradora en Vigo. Hacía tiempo que los amarillos no mostraban una imagen tan sólida y tan fuerte. El equipo de Emery sigue creciendo cada jornada, lo que hace pensar que el techo de los castellonenses está para algo más que esa quinta plaza. En Vigo el equipo mostró su mejor versión, siendo un equipo al que es complicado hacerle daño, y que te castiga a la mínima. Con jugadores como Parejo, que maneja el ritmo de juego y de pelota como un director de orquesta. Con Gerard Moreno, que ahora mismo está en un nivel superlativo y es de lo mejor de la Liga. Con Niño, que ya es mayor, y que todo lo que hace tiene peligro y sentido. Con Trigueros, que roba y genera más que nadie. Con Capoue, que acaba de llevar y parece que lleve media vida. Y con Pino, Chukwueze, Pau, Pedraza, Moi...

Hace unos años el Villarreal salió aplaudido de Anoeta tras una exhibición de Riquelme y Forlán, que aquella tarde hicieron diabluras. Ese es uno de esos partidos que queda en el recuerdo de aquel Villarreal que daba miedo. Este viernes los amarillos vivieron algo parecido, mientras que el resto de seguidores de otros equipos pensaban: "¡Madre mía este Villarreal!".