LAS PALMAS 1 - ESPANYOL 0 | LA CONTRACRÓNICA

El carbón de Ocón Arráiz

Una increíble roja decretada por el árbitro, a instancias del mallorquín Varón Aceitón en el VAR, sentenció a un Espanyol aplatanado en Las Palmas.

Las Palmas-Espanyol
Carlos Mira RCDE

Personalidad. Los males del Espanyol en Las Palmas ni empezaron ni seguramente terminaron con el arbitraje, pero sí que lo sentenciaron. Sobre todo, porque altamente polémica fue la decisión que acabó por marcar el signo del primer encuentro de 2021. A los dos minutos de la reanudación, mostraba Ocón Arráiz una amarilla a Lluís López por derribar presuntamente a Rober. Cuando la acción parecía resuelta, el VAR –dirigido por el mallorquín Varón Aceitón– le mandó ir a verla al monitor, para que considerara su expulsión por situarse el central como último hombre. En la repetición, sin embargo, se atisbaba que podía no ser ni falta –“¡pero si toco balón!”, se le quejaba amargamente Lluís–; sin embargo el colegiado decretó su expulsión con roja directa. Inexplicable la decisión e inequívoca la falta de personalidad de Ocón, arrastrado por el VAR. En tiempos de Reyes Magos, carbón para el árbitro.

A por uvas. Aplatanado, precisamente en las Canarias –manda narices–, compareció el Espanyol ante Las Palmas, que fue todo ímpetu. En el primer minuto, ya había forzado una mano (aunque pegada al cuerpo) de Keidi Bare en el área; a los tres, una falta de David López en el balcón. La presión tras pérdida de los locales, su defensa avanzada a tiempo para provocar fueras de juego, desconcertó a un Espanyol al que le costó entrar en el partido. Paradójicamente, propuso más de entrada el equipo que lucha por eludir el descenso que el que se presentaba como líder de Segunda.

Del 0-1 al 1-0. Y esa singularidad se dio también en uno de los minutos más decisivos del encuentro. En el 24’, perdonó Raúl de Tomás dentro del área una de esas que suele cazar al vuelo y enchufar, y más viniendo de la maravilla con la que despidió 2020 ante el Almería. Decretó Ocón Arráiz un inexistente fuera de juego, del que nació precisamente el gol de Las Palmas, un cúmulo de errores perico –y un posible agarrón de Kirian a Keidi Bare– del que Rober sacó petróleo con un estupendo remate a media distancia.

Mentalidad ganadora. Le costó al Espanyol horrores imponer su dominio, con 11 solo en el tramo final de la primera mitad, y aun así sin remates entre los tres palos, desperdiciando la ocasión ante una zaga a menudo errática como la local y con un portero nervioso como el experico Álex Domínguez. Acaso no había sido aleatoria la insistencia de Vicente Moreno en su comparecencia de la previa sobre la mentalidad ganadora, el hambre, el recordar de dónde viene el equipo, para impulsarse hacia donde debe ir.

Los Sub-19 al poder. Una de las imágenes curiosas se vio en la reanudación, en el afectuoso saludo y entre sonrisas entre el goleador Rober y Nico Melamed, quien entraba de refresco. Son de la misma quinta, del 2001, absoluta generación Z, y durante tres minutos también fueron los dos goleadores del partido. Hasta que el VAR, quizá sesteando dada la hora del partido, reparó en que al inicio de la acción del 1-1 había incurrido Raúl de Tomás en fuera de juego. Una lástima, por su belleza, que el tanto de Melamed no subiera al marcador.

Adiós a la racha. Esta vez no le funcionó a Vicente Moreno con la misma alineación del día del Almería, a punto sí estuvo de resultar con los cambios y un 4-4-2 ya recurrente en segunda partes, a pesar de que se truncó con una inferioridad numérica que a punto estuvo de neutralizar Melamed. Se despiden los pericos de su mejor racha del siglo XXI, las cinco jornadas consecutivas ganando que le habían aupado hasta el liderato para despedir 2020. Y eso que 2021 solo podía ir a mejor…