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Aprobados y suspensos del Pucela: El cachetazo de Carnero bien vale un punto

El Real Valladolid logró un punto merecido en el Sánchez-Pizjuán gracias al golazo del lateral, que se estrenó en Primera.

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Aprobados y suspensos del Pucela: El cachetazo de Carnero bien vale un punto
AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Otra vez el Real Valladolid ofreció una buena imagen en el campo de uno de los 'gallos' de la categoría. Así lo hizo al menos en la segunda mitad, en la que se levantó de una primera timorata hasta hacerse acreedor de un punto merecidísimo, logrado, además, gracias a un gol de bella factura de Carnero, que mantiene a los blanquivioletas en buena dinámica.

Masip: Tuvo bastante trabajo en el primer periodo, teniendo incluso que salir del área para apagar algún fuego, como hizo también al final jugándosela. Atento y seguro en los centros laterales y en los balones aéreos.

Hervías: Quizás fue el más participativo hasta el descanso, apareciendo a veces también por dentro. De dos acciones suyas pudieron llegar el empate, con el taconazo de Marcos André o un disparo suyo.

Bruno: Vio la amarilla muy pronto, pero no le pesó, en contra de lo que podía pensarse; cuajó un partido muy serio, contundente y solvente en labores defensivas pese a alguna pequeña duda inicial.

El Yamiq: Cuajó, con diferencia, su mejor partido como blanquivioleta. Fue el escudo antiaéreo del equipo frente a un rival que tiene en estas acciones un punto fuerte. Además, estuvo bien con balón, siendo quien más participó.

Carnero: Puso varios centros en la primera parte, con acierto desigual. Fue de menos a más, y ganó protagonismo después del descanso. El cachetazo al balón en el gol es preciosa y un lujo técnico que dio un punto de oro. Difícilmente podría estrenarse marcando en Primera de mejor forma.

Orellana: Todo lo que hizo en la primera media hora lo hizo mal. Pareció obcecado o apocado, le salió mal todo y fue uno de los primeros sacrificados a la hora de intentar cambiar las cosas. De nuevo, se fue enfadado, seguramente consigo mismo.

San Emeterio: Fue el autor del penalti que puso por delante al Sevilla. Se fajó como acostumbra, sobre todo en las ayudas a Pablo Hervías en el costado derecho, aunque no alcanzó ni sin ni con balón.

Roque Mesa: Fue a más con el paso de los minutos. En el primer tiempo, intentó aportar su clarividencia cerca del área, aunque quizás se le vio más ayudando en defensa. Cuando el equipo tuvo más el balón, se sintió más a gusto.

Óscar Plano: Poco incisivo. Prácticamente todos los balones que tocó fueron pases de seguridad. Intervino algo más en el tiempo que participó después del descanso, aunque careció de peso.

Weissman: Móvil, cayó a bandas para buscar hacerse sitio. Se le vio menos en el tercio final, donde más incide, aunque se debió más al buen hacer de los centrales. Fue sustituido para dar aire al equipo arriba.

Marcos André: Pareció diluirse en algún momento entre los centrales sevillistas, pero en otros se creció y puso en problemas sobre todo a Kounde. Si llega a convertir el taconazo en el empate, habría sido el gol del año.

Alcaraz: Mostró personalidad y colaboró con ese paso adelante que dio el equipo. Se siente bien en el fragor de la batalla y lo volvió a demostrar.

Jota: No tuvo ninguna de esas ocasiones de otros días cerca del área o dentro de ella, pero en cada intervención demostró gestos técnicos que demuestran lo buen jugador que es.

Míchel: Siguió en la línea del partido de Copa, además, en un estadio mucho más difícil y ante un rival mucho más complicado. Junto a Alcaraz, dominó al Sevilla al final.

Toni Villa: Provocó varias tarjetas y siempre lo intentó, aunque el cuero, húmedo, se le escapó en alguno de sus intentos de culebrear.

Guardiola: Ofreció un trabajo oscuro en los minutos de que dispuso, ayudando a ganar presencia en el área aunque no participara mucho.