BARCELONA

De Jong, un ritmo nuevo para el 'viejo' Barça

Por fin el holandés dejó el aroma del jugador que impresionó en el Ajax. Fue el futbolista que más oportunidades creó para el equipo, hasta cinco. Apareció por todo el campo.

De Jong, perseguido por Clerc en el Barça-Levante.
LLUIS GENE
Juan Jiménez
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Al fin, un paso adelante de Frenkie De Jong (12-5-1997). El partido del holandés ante el Levante devolvió la esperanza a todos los que asistieron impresionados a su explosión en el Ajax en la temporada 2017-18, cuando su fútbol exuberante condujo a los ajacied a la semifinal de la Champions después de exhibiciones en el Bernabéu y el Juventus Stadium. No hay manera de encontrar a ese De Jong en Barcelona. Al menos, de momento. Y, sin embargo, como enchufado súbitamente, se descolgó con un partido de muchísimo nivel ante los granota en el que el empujó al Barça desde el principio, generó cinco ocasiones de gol (el que más en el Barça) y asistió con precisión a Messi en el 1-0 que decidió el partido.

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Fue otro De Jong. Con más decisión y menos miedo, lejos de ese jugador apocado que no ha asumido casi ningún riesgo desde que llegó al Barcelona. En lugar de conformarse con asegurar los pases y perderse en un horizontalismo inútil, decidió ir hacia delante. Primero, desse la derecha, en una posición algo escorada como interior en la que empezó el partido. Desde allí, cabalgó hacia el área del Levante. Esta vez miró menos quién le acompañaba. Él fue hacia arriba. Y es lo que necesita el Barça. Gente que agite el ritmo de un equipo parado. Quien pudiera seguirle, que lo hiciera. De Jong pisó el área como se le reclama. Con balón y sin él, intentando aparecer por sorpresa en algún centro de Alba. También encontró a Messi en una gran conducción, pero De Burgos Bengoetxea se puso en medio del argentino.

En la segunda parte, De Jong centró su posición pero, sobre todo, demostró después de la sustitución de Busquets que puede jugar como único pivote en el Barça. E ir igualmente hacia delante, sin ese miedo excesivo a mantener la posición que parece tenerle atado desde la temporada pasada. Cuando Koeman metió a Pedri, Griezmann y Messi como mediapuntas, él se hizo cargo de toda la parcela central. Y no sólo eso. Tuvo tiempo de cortar el balón del 1-0. Su arrancada, pasados tres cuartos del partido, fue la mejor prueba de que es un jugador con un tremendo empuje, exuberante por momentos, al que hay quitarle las cadenas para que pueda expresar en el terreno de juego. El Barça necesita quitarse los viejos clichés de encima. Dest y Pedri, por ejemplo, lo intentan. Y De Jong debe ser el líder de ese nuevo ritmo para el Barça.

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