BARCELONA

El caos beneficia a Koeman

Pese a un inicio decepcionante, la ausencia de presidente le garantiza su continuidad hasta febrero. La intención de varios precandidatos es que acabe la temporada.

Ahora mismo la continuidad de Ronald Koeman no se discute porque no hay un presidente que pueda tomar decisiones. Al técnico holandés le ha venido a las mil maravillas la dimisión en bloque de Josep Maria Bartomeu y el resto de la junta, tras la amenaza real de un voto de censura, para asegurarle el puesto al menos hasta el 25 de enero como mínimo. Y es que el presidente de la Junta Gestora, Carles Tusquets, pese a su afán de protagonismo, no puede dar ‘boleto’ al entrenador y habrá que esperar a la llegada del nuevo presidente, quien será el encargado de tomar las primeras decisiones.

En principio, la intención de todos los precandidatos es que Ronald Koeman ha de seguir al menos hasta el próximo 30 de junio del 2021, aunque algunos ya han manifestado claramente sus matices, como por ejemplo Víctor Font, que vendría con la figura de Xavi Hernández como manager y máximo responsable del área deportiva.

En todo caso, ahora mismo parece claro que el futuro del técnico holandés se presenta con negros nubarrones en el horizonte. Tras sus primeros 16 partidos oficiales al frente del Barcelona, sus números no pueden ser más decepcionantes: noveno en LaLiga, a doce puntos del líder, el Atlético de Madrid, y segundo en la liguilla de la Champions, superado en casa ante la Juventus (0-3) en la última jornada.

Hacía 33 años que el Barcelona no arrojaba un balance tan negativo en LaLiga en las primeras diez jornadas -hay que remontarse a la campaña 1987/88 cuando Terry Venables fue destituido en la cuarta jornada tras sumar una victoria y tres derrotas, sustituyéndole Luis Aragonés, que lo máximo que pudo hacer es dejar al equipo en la sexta plaza- y catorce para ver al equipo acabando la fase de grupos de la Champions como segundo. La última vez fue en la campaña 2006/07, con Rijkaard en el banquillo.

Además, equipos como el Atlético de Madrid de Simeone, que nunca había ganado al Barcelona en LaLiga -esta temporada vencieron 1-0 en el Wanda Metropolitano-, o la Juventus, que con su goleada logró romper una racha de 38 partidos consecutivos invicto en el Camp Nou en la Champions, enseñaron sin compasión todas las vergüenzas de este Barça.

Pero no sólo los números desmerecen el trabajo de Koeman al frente del equipo sino que, según adelantó la SER, hay jugadores que ya han empezado a mostrar su disconformidad con el 4-2-3-1 como apuesta única en el campo. Estas primeras voces descontentas se agrandan cuando en el vestuario empiezan a aparecer las primeras grietas, con un Antoine Griezmann acusando al equipo de falta de actitud y de esfuerzo tras la derrota ante la Juventus.

En una situación normal, Koeman estaría en el alambre, con un ultimátum de cara al partido del domingo ante el Levante en LaLiga. Sin embargo, la nefasta gestión de Josep María Bartomeu y la alevosía de Tusquets a la hora de alargar las votaciones hasta el máximo tiempo permitido por los Estatutos, dejan al club al borde del abismo, con un futuro demoledor, tanto deportiva como ecónomicamente.