BARCELONA

Mingueza, 11-0 de parcial

Desde que el canterano es titular en el Barça, los azulgrana no han encajado un solo gol: 0-4 en Kiev, 4-0 a Osasuna y 0-3 en Budapest. Está jugando con mucho temple.

Lo va a tener difícil Ronald Koeman con Óscar Mingueza. Aunque el holandés ha demostrado en los poco más de cien días que lleva como entrenador del Barça que no le tiembla el pulso y, si cree que Ronald Araújo, está por delante pondrá al uruguayo, los resultados con el chico de Santa Perpetua de Moguda son inapelables: 0-4 en Kiev, 4-0 a Osasuna y 0-3 en Budapest. Un parcial de 11-0 que ahora se ve tan normal, pero que no estaba nada claro cuando el Barça perdió en el Wanda a Piqué le hizo crack la rodilla derecha. Sin el de la Bonanova, Araújo ni Lenglet, nadie daba demasiado por el equipo y por un canterano que todavía no había debutado con la primera plantilla, que no había sido titular con el filial la temporada pasada y que apenas había jugado 90 minutos oficiales con el segundo equipo este curso.

Los informes que llegan desde el fútbol base de Mingueza hablan de un jugador con un buen conocimiento del juego y que sabe lo que hace. Pero que ya anda cerca de los 22 años y no había debutado a estas alturas con el primer equipo. Conocedor de sus limitaciones, sabe explotar sus condiciones. Hay dudas sobre su recorrido en el primer equipo, pero de momento, sólo el trabajo de bombero que ha hecho en un momento delicadísimo ya es de agradecer por Koeman y por sus compañeros.

Es difícil saber si Mingueza se asentará. La normalidad dice que la recuperación de Araújo, de Piqué en unos meses, y la posible llegada de Eric García, le dejarán con pocas opciones. Pero más allá de algún error puntual en los tres primeros partidos, está demostrando pulcritud y, sobre todo, mucho temple. Algo muy difícil de tener en un equipo como el Barça. Mingueza ha parecido ese jugador que sabe que este es su tren y se quiere subir por lo civil o por lo criminal. Va a ir a examen por partido. El siguiente, Cádiz. Allí, por cierto, va a coincidir con Bobby Adeyanke, uno de los jugadores que reinauguraron La Masia en 2011 (existe una foto de Adeyanke con Guillermo Amor, Carles Puyol, Sandro Rosell y Pep Guardiola). Adeyanke y Mingueza son buenos amigos. Pero eso acaba con el pitido inicial.