RACING | EL ALARGUE

El Racing se enreda con cualquier cosa

No hace falta que el rival haga un gran partido para que los de Rozada dejen ver sus costuras. En Sarriena apenas tiraron a puerta ante un Leioa discreto

El Racing se enreda con cualquier cosa
Nacho Cubero DIARIO AS

Tres evidencias

Portugalete, Laredo y Leioa en Liga (por no hablar de Lealtad, Laredo o Amorebieta en pretemporada), cada vez que el Racing se ha encontrado con un rival que le ha jugado con el buzo de trabajo le ha desarmado. Más allá de matices tácticos en uno u otro partido, lo cierto es que el Racing ha sido incapaz de igualar la actitud, las ganas y el empuje de sus rivales. Necesita jugar siempre contra filiales. Le va el toreo de salón. En el caso del partido de Sarriena, ni tan siquiera hizo falta que el Leioa jugara bien. Ni arrollara, que no forzó ni saques de esquina. Le bastó con desenchufar al Racing y meter la que tuvo. Dice Rozada que no merecieron perder (ni ganar), y probablemente es cierto, pero es inadmisible que el Racing no sea capaz de imponerse, ni de tirar a puerta ante un modesto, ni de sacar casta, a falta de otra cosa, cuando un gol le rompe sus mejores minutos del partido. Muy poco Racing.

Decide mal

Tengo la sensación de que el entrenador del Racing no es el presidente del club de fans de Patrick Soko. No hay más que escucharle, ahora que no hay público, cuando el camerunés está en el campo. No voy a decir aquí que sea un fenómeno, pero tengo la sensación de que, con esa velocidad, con esa potencia y con una técnica más que aceptable, ahí puede haber un factor desequilibrante de primer orden en Segunda B. Falta que a él le entiendan mejor sus compañeros y él elija bien cuando arrancar y cuando parar, cuando atacar el espacio y cuando dejarse caer, cuando tirar a puerta o cuando centrar atrás. Falta que decida bien, que no es poco, pero creo que con partidos va a resultar un arma de destrucción masiva contra defensas adelantadas. Por cierto, respeto todos los gustos, pero sigo prefiriendo a Marco Camus por la izquierda.

Bustos y Ceballos

No todo fue malo el miércoles. Solo casi todo. Álvaro Bustos y Diego Ceballos volvieron a demostrar que están haciendo un magnífico inicio de temporada. Cierto es que el asturiano tuvo que decidir entre tirar o dar el pase de la muerte, con tres compañeros esperando en el área pequeña, y se quedó a medio camino de las dos cosas y perdió una gran ocasión, la mejor, la única, de haberse adelantado en el marcador pronto y cambiar el partido. Pero en la primera mitad solo ellos dos, uno por cada costado, dieron señales de vida futbolística. Por algo son intocables para Rozada, incluso en una jornada en los que rotó prácticamente a todos los demás, salvo Iván Crespo y Matic.

Rematadamente raro

Los delanteros del Racing tienen que rematar mucho más a portería. Cada uno tiene sus características y la sensación es que a Balboa y a Cedric les va mejor jugar con un nueve clásico, que fije a los centrales, que jugar entre ellos o solos arriba. Jon Ander está a medio camino entre ellos dos y ese delantero centro que no sale del área, pero tiene el problema añadido que tiene el tendón de Aquiles derecho sobrecargado y solo puede resistir entrenando un día sí y uno no, que no es la mejor de las situaciones para un futbolista tan físico como el vitoriano, que para ser desequilibrante necesita estar como una moto. Y luego está Siverio. Pero como si no estuviera. A Rozada, diga lo que diga, no le gusta. Como a Ania, o a Cristobal o a Oltra (salvo al final). A lo mejor es que solo le han visto entrenar y no jugar. Alguna culpa debe tener el canario, por supuesto, pero tiene gol. Y remata todo. Cuando tanto sabio pasa de él, será que tienen razón, pero yo (que ni soy ni quiero ser entrenador) si tengo que meter un jugador al campo a falta de 20' perdiendo 1-0, meto a Siverio. Hace 14 años el Racing tuvo en su plantilla a un jugador que lleva marcados 247 goles..., y Miguel Ángel Portugal pasó de él. No le gustaba como entrenaba y le puso 24' en un único partido. Se llama Rubén Castro y sigue marcando goles. Curiosamente, también es canario.