ESPANYOL

Espanyol, un milagro de 120 años

La celebración en plena pandemia y en Segunda no es más que un reflejo de los contratiempos que ha tenido que superar a lo largo de su brillante historia.

Ángel Rodríguez, fundador del Espanyol
PAU BARRENA AFP

28 de octubre. Ni la pandemia, ni el descenso a Segunda División han podido impedir que el Espanyol celebre orgullosamente sus primeros 120 años de vida, puesto que en el fondo en eso consiste la larga existencia del club hasta nuestros días: en resistir y remontar ante la adversidad. Una entidad que ronda los 30.000 socios y que trata, por enésima vez, de resurgir de sus cenizas deportivas. Las sociales y económicas, por suerte, las tiene hoy por hoy más aseguradas que en la mayoría de pasajes de su historia, que sin embargo está repleta de momentos singularmente gloriosos.

Ángel Rodríguez, Octavi Aballí y Lluís Roca, tres universitarios, son los responsables en 1900 de la creación de la Sociedad Española de Football, que surge por la inquietud de jugar en Barcelona a sabiendas de que solo existían dos clubes: el Barcelona, que solo admitía a extranjeros, y el Català, que era extraordinariamente exclusivo.

La formación del Espanyol en la Final del Agua de 1929.

Con la Sagrada Familia de fondo disputó sus primeros encuentros el Espanyol, que vestía de amarillo porque uno de sus directivos disponía en su negocio textil de tela de ese color hasta que en 1910 incorporó el blanquiazul del blasón de Roger de Llúria, y que fue fundador de la Copa de España en 1902 y finalista ya en 1912 y 1915.

Pero sería en 1929, llevaba ya el club seis años en Sarrià, cuando se proclamaría campeón de la Copa de España por primera vez, en la mítica Final del Agua disputada en Mestalla, Valencia, ante el Real Madrid (2-1), y que recibió ese nombre por el barrizal sobre el que se disputó.

El Espanyol, en primer plano, y el Madrid, antes de la final de la Copa de 1940.

Apenas una semana después haría de nuevo historia el Espanyol al anotar el primer gol de todos los tiempos en LaLiga, el de Pitus Prat ante el Real Unión de Irún. Un nombre más a la larga lista de mitos que vestirían la camiseta blanquiazul: Ricardo Zamora, Ricardo Saprissa, José Parra, Julián Arcas, Rafa Marañón (máximo goleador de siempre), Dani Solsona, John Lauridsen, Tommy N’Kono, Jordi Lardín, Iván de la Peña

En 1940 llegaría la segunda Copa, de nuevo ante el Madrid (3-2) y en el estadio de Vallecas, con otro ilustre, Gabriel Jorge Sosa, como gran figura. Llegarían más finales, una en 1941 con el Valencia en Chamartín, otra en 1947 en Riazor también ante los blancos y una más en 1957 en Montjuïc contra el Barcelona (al que habían endosado un todavía vigente 6-0 en LaLiga, en 1951), pero las tres se saldaron con derrotas y entrañaron polémicas.

La tristeza fue monumental en Leverkusen.

Llegarían décadas de montaña rusa, entre los Cinco Delfines, el debut en la Copa de Ferias, los dos primeros descensos, el Espanyol de José Emilio Santamaría que merodeó el título liguero en 1973… Pero nada tan a flor de piel como la Copa UEFA 1987-88, en una plantilla dirigida por Javier Clemente pero cuyas raíces radicaban en el ‘Jo, cantera’ y en Xabier Azkargorta.

Borussia Mönchengladbach, Milan, Inter de Milán, Vitkovice y Brujas fueron pasando, como en un cuento de hadas, e incluso el Bayer Leverkusen perdió por 3-0 en el partido de ida de la final. Pero 45 minutos terribles y una tanda penaltis convirtieron el sueño en pesadilla.

'Murri, murri' Tamudo, ante Toni Jiménez, en la Copa de Mestalla.

Le costó levantarse al Espanyol, que bajaría al año siguiente y de nuevo en 1993, pero lo hizo, tal como figura en su ADN. Acabó cuarto LaLiga en 1996, con José Antonio Camacho al frente. Incluso se repuso a la venta y demolición, en 1997, de Sarrià.

Y tras las primeras ilusiones que despertó la Quinta de la Intertoto llegaría la confirmación, en 2000, con el primer título de Copa en 60 años. El del ‘murri, murri’ que popularizó Eudald Serra, de Catalunya Ràdio, refiriéndose a cómo Raúl Tamudo (máximo goleador catalán de siempre y ‘pichichi’ perico en LaLiga) burló a Toni Jiménez en la final de Mestalla frente al Atlético de Madrid (2-1) tras haber apeado en semifinales al Real Madrid.

Alegría desbordada sobre el Bernabéu en la Copa de 2006.

Le seguirían de nuevo años flirteando con el descenso. Y otra gran alegría. La Copa de 2006, conquistada ante el Zaragoza con una goleada (4-1) en el Bernabéu, pero fraguada en el bus del equipo a su paso por la Castellana. La celebración se compartió con un Femenino que esa temporada haría doblete, Liga y Copa, y que en 2021 cumplirá medio siglo, como otra de las secciones históricas del Espanyol.

No en vano, a lo largo de sus 120 años ha tenido el club perico memorables equipos en otros deportes. Fue 11 veces campeón de la Copa de España de hockey, ganó también Ligas y Copas en voleibol femenino, disputó los primeros partidos en España de rugby y hockey hierba, disputó la Liga ACB de baloncesto y tuvo campeones en atletismo (Alberto Charlot, María Víctor, Constantino Miranda, Tomás Barris…) y ciclismo, que arrasó en la Vuelta Ciclista a España de 1941.

El momento exacto del gol de Coro.

De vuelta al fútbol, y apenas unas semanas después de la Copa del Bernabéu, el gol de Ferran Corominas en el último instante del Espanyol-Real Sociedad, el 13 de mayo de 2006 en la última jornada, evitó el descenso en un Estadi Olímpic que siempre pareció frío, pero que brindó grandes momentos de euforia.

Como los de la temporada siguiente, la 2006-07, en que tras una milagrosa actuación ante el Benfica y una firme eliminación del Werder Bremen se metieron los pericos en la final de la Copa UEFA, en el Hampden Park de Glasgow y frente al Sevilla (2-2). Otra vez fueron los malditos penaltis los que desterraron la idea del título a un Espanyol que sin embargo completó la competición sin haber perdido ni un solo encuentro.

Los jugadores del Espanyol, expectantes durante la tanda de penaltis de la final de la Copa UEFA en Glasgow.

Más alegre fue, el 2 de agosto de 2009, la inauguración de la nueva casa del espanyolismo, Cornellà-El Prat, que incluyó una goleada al Liverpool (3-0). Pero si el Espanyol siempre debe lidiar con la adversidad, esta vez el destino fue especialmente cruel. Y solo seis días después se produjo, durante la concentración del equipo en Coverciano (Italia), la trágica defunción de Dani Jarque, uno de los momentos más traumáticos y difíciles de digerir de estos 120 años.

El eterno capitán da nombre a una Ciudad Deportiva de la que siguen emergiendo talentos, como lo hacen en un club que tiene la cantera por bandera desde que hace casi un siglo, en 1923, Luís Gamito Iturralde, conocido popularmente como Pasabalón, comenzó a reclutar a jóvenes promesas por las calles de Barcelona.

La memorable inauguración de Cornellà-El Prat, en 2009.

Con ese espíritu prácticamente fundacional se alcanza este aniversario, uno de los más complicados porque la COVID-19 no permite celebrar actos multitudinarios, ni siquiera que la afición lo aplauda en el estadio, y porque el equipo milita por quinta vez en su historia en Segunda División. Ninguna adversidad que el Espanyol no sea capaz de superar para seguir sumando años a su casi milagrosa andadura.