BILBAO ATH. 0 | RACING 1

Pablo Torre pone el estilo y Balboa la pegada

Rozada repitió esquema y cambió el estilo, sacando balones en largo, pero al equipo le faltó fútbol. El Bilbao Athletic mereció el empate pero generó poco

Pablo Torre pone el estilo y Balboa la pegada
Aiol DIARIO AS

Disfrutemos de Pablo Torre mientras podamos. En directo, me refiero, porque le veremos a menudo por televisión. A este Racing le falta fútbol. Más allá de disposiciones tácticas, de cambio de hombres en el once inicial o de talla física, sin duda envidiable, al Racing le falta fútbol. Pablo Torre, y en menor medida, Álvaro Bustos, parecen de otro equipo. Hasta que no la tocan ellos, y mejor si la tocan entre ellos, los de Rozada son incapaces de generar algo, de dar tres pases seguidos. Es más, la mayoría de los nuevos, a los que ya se va conociendo, parecen fuera de forma o son definitivamente muy toscos con el balón en los pies. De Matic a Cedric, pasando por Villapalos y Nana, o afinan con el cuero o ver a este equipo se va a hacer muy cuesta arriba.

Rozada optó por hacer cuatro cambios respecto al once de la primera jornada y renunció a sacar la pelota desde atrás. Volea de Iván Crespo o vejigazo de los centrales. El problema es que eso tampoco funcionó, Ni los puntas ganaban los balones largos, ni los demás la segunda jugada. Conclusión, en toda la primera mitad solo se iluminó la cara de los racinguistas en tres acciones brillantísimas de Torre, que no acabaron en nada, y en dos centros cruzados de Bustos. El Bilbao Athletic, que reclamó un penalti por agarrón en un córner, estuvo mejor, tuvo más balón, pero apenas generó peligro.

La segunda parte comenzó un poco mejor para los cántabros, con Cedric más participativo arriba y jugando más tiempo en campo de los cachorros. Las dos áreas, eso sí, estaban de adorno. Hasta que se apareció Pablo Torre. Primero le puso una a la espalda de la defensa a Cedric, que tapó Iru, y luego parió una gran acción con pase al espacio para Cedric, pase de la muerte de este y Balboa, que acababa de salir, la empujó al fondo de las mallas. Fueron diez minutos que prometen algo mejor que los otros 170' que llevamos vistos.

El final, ya con cambios para mantener las piernas, tocó achicar agua y ahí creció más, si cabe, Matic. Le costó, pese al dominio, generar ocasiones de gol al Bilbao Athletic (Williams falló una muy clara). De hecho, la más clara fue una rosca de Balboa, que mejoró mucho a sus compañeros de línea, y que sacó Iru con una gran estirada con el pie. El Racing sigue sin demostrar el nivel futbolístico que se le supone, pero al menos ya demuestra que compite, que se agarra a los partidos, Y que tiene un jugador diferencial.