REAL MADRID

Isco, el desaparecido

Tras ser titular ante el Cádiz y ser sustituido en el descanso, ha desaparecido en los partidos ante el Shakhtar y el Clásico: el año pasado jugó de titular los dos encuentros ante el Barcelona

“Estamos todos en el mismo barco y las críticas nos hacen más fuertes. Sabemos que es el Madrid y hay críticas tras un partido como el del otro día. Sólo podemos volver al trabajo. Lo bueno es que hay un partido cada tres días. Nos merecimos las críticas del otro día, yo el primero. No sólo los jugadores, ellos luchan. Queremos cambiar la dinámica. No tengo dudas de nada. El otro día fue un mal día, queremos cambiar el chip, Isco el primero, no tengo dudas”. El pasado martes, Zinedine Zidane defendía a capa y a espada tanto a Marcelo como a Isco en la conferencia de prensa previa al debut europeo ante el Shakhtar. Motivos no le faltaban. Los dos fueron señalados en la derrota del Madrid ante el Cádiz hace una semana: el malagueño fue uno de los cuatro cambios que realizó en el descanso (los otros tres fueron Lucas Vázquez, Modric y Ramos, éste por lesión). Ante el Shakhtar, Marcelo volvió a ser titular ante el equipo ucraniano. De Isco, sin embargo, no hubo noticias. Cierto es que sus datos estadísticos no le dejan en buen lugar en un asiento contable: el malagueño perdió ocho balones en los 45 minutos que jugó. No recuperó ninguno, según datos de Opta. Sólo Jovic, que dispuso de 12 minutos para intentar lograr el empate, tampoco recuperó ningún balón…

Ante el conjunto ucraniano, Isco vio el encuentro desde la grada: era el segundo encuentro que se perdía (el primero fue el debut de esta temporada ante la Real Sociedad al sufrir un esguince el de Arroyo de la Miel). Parecía que podía tener minutos en el Clásico, pero Zidane no volvió a contar con él. Apenas suma 148 minutos jugados de blanco en esta campaña recién iniciada. Fue titular en el primer partido de los madridistas en el Alfredo Di Stéfano ante el Valladolid y ante el Cádiz, mientras que en las salidas ante el Betis y ante el Levante en Villarreal salió desde el banquillo (ante los granotas apenas pudo disponer de un minuto de juego…).

Isco afronta su octava temporada de blanco, pero apenas ha contado con continuidad. El malagueño no enlaza dos partidos completos de Liga desde octubre y noviembre de 2017, hace casi tres años, entonces jugó en la derrota ante el Girona (2-1), el triunfo ante Las Palmas (3-0) y el empate sin goles en el derbi ante el Atlético de Madrid. Desde entonces ha participado en 72 encuentros ligueros, y sólo ha finalizado seis… Lo más llamativo es que con Zidane ha participado en cuatro de los 11 Clásicos en los que ha estado: lo más significativo es que fue titular en los dos enfrentamientos Madrid-Barcelona de la pasada campaña...

Zidane, en busca de lograr un bloque sólido y sin fisuras, con un general como Sergio Ramos en el campo, no regatea sudores… ni tampoco busca apartar/alejar a sus jugadores, sino protegerlos en los malos momentos, como buen padre espiritual, pero exige compromiso, lucha, sudor, esfuerzo. Seguramente haya apartado (momentáneamente) del foco de la crítica al malagueño, pero Zizou le pide más. Desde su presentación en 2016 siempre le ha valorado positivamente (“James e Isco son imprescindibles para mí”, dijo entonces): está en la foto del once titular en las finales de la Champions de 2017 ante la Juventus en Cardiff (4-1) y un año después, en 2018 en Kiev ante el Liverpool (3-1). Sin embargo, a veces la respuesta del malagueño no ha sido la más adecuada.

El propio Ramos lo señaló en su a la conclusión del Clásico: “¿La victoria? Ha sido el trabajo defensivo del colectivo. Hemos corrido, hemos sufrido, y bueno ahí está el resultado. Es la línea que debemos alcanzar y mantener a lo largo de toda la temporada. Al final, en el fútbol hay cosas que no se pueden negociar como la actitud y la intensidad. Y el equipo ha tenido la máxima desde el principio hasta el final”. Es un aviso del capitán, y del entrenador, a toda la plantilla: si se quiere volver a ganar títulos, la intensidad no se negocia. Mientras, Zidane protege a Isco de las críticas, pero el mensaje del capitán debe grabárselo a fuego: intensidad, actitud y trabajo. Así se sale del ostracismo.