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Fase final de la agonía del CF Reus que se inició en 2019

La entidad se quedó sin actividad deportiva en enero de ese año y en marzo entró en concurso de acreedores por sus más de nueve millones de euros de deuda Las promesas de Onolfo, papel mojado.

Fase final de la agonía del CF Reus que se inició en 2019
Laia Solanellas DIARIO AS

Historia de una muerte anunciada. La agonía de la Sociedad Anónima Deportiva del CF Reus está entrando en su fase final y es que ya no hay marcha atrás una vez decretado por el juez el inicio de la fase de liquidación. Durante los dos últimos años no ha aparecido ninguna propuesta ni plan de viabilidad económica para saldar la deuda de más de nueve millones de euros con los acreedores y hasta aquí ha llegado el CF Reus. El principio del fin, sin duda, fue cuando en enero de 2019 cesa su actividad deportiva y el 5 de marzo de ese mismo año, la entidad entra en concurso de acreedores.

Se ha iniciado de manera definitiva la cuenta atrás para la disolución total del CF Reus tras 110 años de historia. Hace meses que el club está paralizado y en enero de 2019 fue cuando empezó a derrumbarse todo. Con el equipo en Segunda División, el empresario americano Clifton Onolfo aterriza en Reus para comprar el club por tres euros a Joan Oliver, ex director general del Barça en la etapa de Joan Laporta. Ahí ya se hablaba de que LaLiga iba a expulsar al primer equipo 'roig i negre' de Segunda por los impagos a sus jugadores y a los pocos días la sentencia se hizo oficial. Los jugadores quedaron liberados y firmaron por otros equipos. Entonces, el Reus dejó de competir y se inició un descalabro sin freno. La actividad deportiva está paralizada desde entonces y las deudas no solo no se saldan sino que van aumentando. Onolfo, que llegó con la promesa de estabilizar el club y construir un estadio para 18.000 espectadores, ahora se ha quedado sin poderes y ha dejado a la ciudad sin una entidad histórica.

Es más, el CF Reus aparece en la lista de morosos con Hacienda publicada por la Agencia Tributaria por las deudas y sanciones pendientes de pago de más de 1 millón de euros. El CF Reus pasó de competir en el fútbol profesional, en Segunda, a desaparecer en Segunda Catalana. La Federació Catalana le negó también la inscripción por las deudas acumuladas.