REAL MADRID

Ansu Fati pica a Vinicius

El madridista marca en dos partidos seguidos por primera vez en 72 apariciones. Llegó necesitando 29 remates para hacer gol y ahora sólo cuatro.

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Klopp ideó una máquina para pulir el fútbol del Borussia con el que deslumbró en Europa. Una jaula robótica de 14 metros de lado con 72 paneles luminosos. El futbolista se colocaba en el centro. Tenía que controlar un balón que podía venirle por alto o por bajo y a distintas velocidades y dar un pase al panel que se encendía. Todo, en el menor tiempo posible. "Se trata de mejorar el tiempo de reacción y la precisión". Pero, ¿cómo mejorar el acierto a portería? "El gol se tiene o no se tiene", insistió siempre Klopp. "Y si no lo tienes es imposible mejorar practicando". Esa es la sombra que siempre ha perseguido a Vinicius (20 años), sin duda, el jugador más desequilibrante del Madrid desde que llegó a una plantilla que ahora parece levantar el vuelo.

El partido ante el Levante fue el mejor ejemplo de la montaña rusa en la que vive el brasileño. Marcó un golazo con su primer remate a puerta. La primera vez que engancha dos partidos seguidos marcando de los 72 que lleva jugados con el Madrid. Y cuando parecía haber espantado sus fantasmas con esa acción tan precisa, cruzó demasiado su segunda ocasión para terminar fallando luego otra más, ésta, a escasos dos metros de la línea de meta...

Con todo, Vinicius salió fortalecido del estadio de La Cerámica. "Los jovenes del Madrid están obligados a dar un paso adelante y él lo ha dado", planteó Valdano en el post partido de Movistar. "Su actuación ha sido notable, su progresión está siendo positiva", completó Butragueño. Ahora, Vinicius también está apremiado por la irrupción de Ansu Fati (17). La comparación es casi obligada. Ansu Fati lleva 11 goles y una asistencia en 35 partidos con el Barça. Vinicius, 10 tantos y 10 asistencias en 72 partidos de blanco.

Pocos dudan en los despachos del Bernabéu que Vini es el futuro. "Será un jugador de 25 goles por temporada", llegan a decir. La estadística habla de ese paso adelante. En su primer año en el Madrid necesitó 29 remates para marcar cada uno de sus tres goles. En el segundo, 10 (hizo cinco tantos). Ahora, en el tercero, ha hecho dos goles con ocho disparos.