REAL MADRID

Isco siempre asoma

Cuando el Madrid peor estaba en el Villamarín, Zidane tiró de él. El cambio de esquema le permitió jugar en la mediapunta y ahí se le vio suelto. Tuvo el gol en el 84'.

Isco pasa un balón ante la presión de un rival.
Toni Rodríguez Diario AS

Estaba el Madrid tocando fondo en el descanso del Villamarín. Tras un buen arranque, el Betis aprovechó 10 minutos de desconexión para darle la vuelta al partido y poner a los de Zidane contra las cuerdas. Las sensaciones eran malas, pocos creían e incluso alguno apagaba el televisor. Urgía una reacción... Y Zidane lo apostó todo a Isco. El malagueño entró por Odegaard para hacer su debut en la presente temporada (se había perdido el duelo ante la Real por un esguince). Y convenció.

El cambio de esquema hacia un 4-4-2 en rombo le favoreció porque, después de muchos años jugando como volante o incluso extremo, pudo jugar en la que es su posición natural, la mediapunta. En la zona del 8 no tiene que exigirse tanto en defensa y puede llegar con comodidad al ataque para dar el último pase o entrar a rematar. Físicamente no se le vio en estado óptimo, la lesión ha ralentizado su pretemporada y aún tiene margen para ponerse a tono, pero con el balón sí se sintió suelto y demostró la enorme calidad que atesora. Estaba como en casa. Y el Madrid lo agradeció.

Esa decisión de Zidane era un mensaje al 22. Una caricia de confianza ante la llegada de una nueva temporada. Porque se trataba de un momento crítico y en esas situaciones es cuando se acude a las balas de seguridad. Sin experimentos ni florituras. Isco aprovechó su carta y pudo poner la guinda con un gol en el 84'. El balón le cayó manso y rasito desde la derecha, disparó con el interior... Pero se topó con una gran intervención de Joel Robles. Fue clarísima. Se llevó las manos a la cabeza.

Fijo en las grandes citas

Si algo ha demostrado Zidane es que aunque no sea titular indiscutible, es un fijo en las grandes noches. Sólo disputó 315' poscuarentena la pasada temporada, siendo titular en cuatro de los once partidos. Pero tuvo minutos de mucha calidad. Fue titular en los dos Clásicos, tanto en la victoria en el Bernabéu (2-0) como en el empate en el Camp Nou (0-0).

Zizou también apostó por él en el derbi ante el Atlético de Madrid (1-0), en la final de la Supercopa de España (victoria en la tanda de penaltis) y hasta en el partido de ida de octavos de Champions ante el Manchester City. Precisamente esa noche, el 26 de febrero de 2020, marcó su último gol. En el Villamarín la tuvo y perdonó. Pero tendrá más, porque tiene la confianza de Zidane.