ATHLETIC

Muere a los 89 años el hincha más ilustre de San Mamés

La familia del Athletic perdió tras una larga enfermedad a Jesús Arrizabalaga, natural de Usansolo, conocido popularmente como 'el Txapela' por su atuendo.

Muere a los 89 años el hincha más ilustre de San Mamés
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La familia del Athletic perdió tras una larga enfermedad a uno de sus socios más ilustres, Jesús Arrizabalaga, natural de Usansolo, conocido popularmente como 'el Txapela'. Falleció en el Hospital de Galdakao a los 89 años y desde Guerrero hasta muchos de los jugadores de las últimas plantillas y el presidente Elizegi han lamentado su adiós. Con los tres miembros de la peña 'Artaburuak', junto a los que se sentaba a menudo, era casi un icono rojiblanco. En el antiguo estadio era casi tan seguido por las cámaras como los propios futbolistas. Se subía al muro junto al banquillo local y gritaba constantemente aquello de "Garrote", al más puro estilo Martín Berasategui. No se separaba de su clásica txapela roja, pero con un cono en medio con cintas con los colores de la ikurriña, y repleta de pines.

Últimamente no se le veía por La Catedral. Pisó el feudo de los leones por última vez en enero, ante el Levante, cuando estuvo invitado en el palco por el club y por los integrantes de la peña Jesús el Txapela de Belmonte. Acumulaba 79 años de hincha y casi 54 de socio. En vida llegó a confesar que le gustaría que esparcieran sus cenizas por el estadio cuando falleciera. se fue cuando se cumplen 37 años de las inundaciones que asolaron Bizkaia y en las que Arrizabalaga lo perdió todo.  

El presidente, Aitor Elizegi, ha lanzado en su blog una emotiva despedida para Jesús:

A LAS CINCO DE LA TARDE

2020 era un número redondo, de copa y rasga, de San Mamés iluminado, de txalaparta, bufandas de gazte abono, a rebosar sur alta y norte baja, de homenajes sinceros.

En uno de los primeros partidos del año, adivinábamos de los últimos para él, le prepararon una “ encerrona” sus amigos, Ramón, Julian, Ritxi,… ( tenía tantos, tenía todos), de cómplice su hija Iratxe, Pili, compañera eterna, se había ido unos meses antes, ya no le pudo acompañar.

Foto al medio, de corbata y chaqueta, cruzada en marino, la txapela enorme, en la mano, terminó sobre la testa, donde todos la recordamos, donde él quería verla.

A Jesús Arrizabalaga Madariaga le brillaban los recuerdos al lado de Txopo, Argoitia y Goiko, como a los bordes metálicos de cada pin que bordados a la lana roja de su txapela guardaban instantáneas de Belmonte, de Koldo Aguirre, de Luis Fernández, de peña en peña, de finales ganadas, de puño en alto, garrote, bufandas rojiblancas de lana, carretera y manta, “cagüen diez“, nos dijo que eran los focos los culpables de la humedad de los ojos.

Junto a Aitor Elizegi la última vez que pisó el campo de San Mamés Jesús Arrizabalaga 'El de la txapela'.
Junto a Aitor Elizegi la última vez que pisó el campo de San Mamés Jesús Arrizabalaga 'El de la txapela'.

Pero el maldito año quiere ser de despedidas, de puerta cerrada, de afición solitaria, de corazones confinados, un año para olvidar, que deja demasiadas localidades vacías en el metro, en el tranvía, en la calle Pozas, en las tribunas de la Catedral, flores de capitán, para Pichichi y para el asiento sin Txetxu.

Cada vez hay menos fútbol los domingos a las cinco de la tarde, no corren buenos tiempos para ser diferentes, para el aficionado veterano, partidos de misa y sobremesa, manos con grietas amarillentas, petaca y día libre, cada vez hay menos Txapelas en las gradas.

San Mamés nos debe para siempre un atardecer, empieza a sonar hueco el golpeo del balón.

Jesús ya tiene localidad en una nube de principal baja, detrás de un banquillo de hormigón, aroma a cal y hierba recién cortada, mister de la afición.

Le prometí una entrada para la final, todavía era Enero, pero en Bilbao el cielo ya amanecía algunos días azul gabarra, no estaremos todos, goian bego.