REAL SOCIEDAD 3-1 LOGROÑÉS

Portu coge la batuta en la Real a la espera de Silva

Cómodo estreno de los donostiarras ante la UD Logroñés, en un amistoso con tres penaltis. Dos partes distintas y los errores en las áreas decidieron.

Portu coge la batuta en la Real a la espera de Silva
Real Sociedad.

La Real abrió el telón de los amistosos de pretemporada sin Silva, esa estrella que ha puesto Anoeta patas arriba, ni Januzaj, el héroe en el Wanda en el cierre de la Liga con el billete europeo. A la espera de que ambos se sumen a esta carrera preparatoria, tomó el protagonismo Portu, con un doblete, uno de los goles de penalti, y una pena máxima forzada. Esta la convirtió Willian José, con cabellera rubia, para abrir la plácida tarde ante una UD Logroñés a años luz de los donostiarras.

Las categorías en el fútbol están por algo. Y un finalista de Copa, con etiqueta de Europa League, suele mostrar sus galones ante un recién ascendido a Segunda. La alfombra la puso Adrián, con penalti de pardillo en el minuto tres, pisando a Portu cuando éste maniobraba de espaldas al marco a punto de salir del área por un lateral. No contento con eso, provocó otro en el 38, tras una fantástica galopada de Gorosabel casi desde su casa. Se le notó al chaval de la UD que es un centrocampista y tenía que adaptarse al lateral derecho por ausencia de personal en esa posición. En estos ensayos, de todos modos, suelen verse desajustes y pifias, como las de los porteros Zubiaurre y Miño en despejes que casi les cuestan un gol.

El Logroñés apenas mostró armas en la primera parte para inquietar a los txuri-urdin. Tan solo en alguna llegada esporádica, como una en el 26’, en un córner que lanzó Zelu y el remate de Andy pegó en un compañero cuando parecía colarse a la red. Sergio Rodríguez tiene una propuesta atrevida, pero los errores ante los equipos de superior categoría se pagan.

En la segunda parte Imanol cambió a todos los jugadores de campo. Varió el sistema hacia un 4-3-3. Entraron genios como Oyarzabal, Merino e Isak, pero fue mucho más igualada y plana, sin tanto ritmo, en parte por el carrusel de cambios riojano. Para cerrar el rosario de penaltis, una mano de Le Normand en el área cortando un centro permitió a Andy anotar el tanto del honor.