Contra el Sevilla todos los equipos son malísimos

El meneo que le pegó el Sevilla a la Roma entra en la ya extensa lista de noches mágicas de los de Nervión en su competición. Ni la racha de los italianos que llevaban ganando desde no se sabe cuando, ni la reencarnación de Totti, Del Piero y Pirlo que parece ser Zaniolo, ni las ganas de venganza que Monchi generaba. Nada de nada, repaso de cabo a rabo del Sevilla a un equipo superado que se limitó a dar patadas y que puede dar gracias que su único expulsado llegara en el descuento. Lección de Lopetegui en la pizarra, vuelos rasantes de Navas y Reguilón en las bandas, contundencia de Koundé, Diego Carlos y Fernando, magia de Banega, voluntad inquebrantable de Ocampos...

El resumen es que el Sevilla es muy bueno y que ya son muchos los equipos que al medirse a los de Nervión, parecen peores de lo que son. Malísimos. Pero eso es culpa del equipo que conformado un tipo de San Fernando al que en Roma ningunearon y que el Sevilla aprovechó para recuperar para la causa. Porque los goles llevan la firma de Monchi. El primero, de Reguilón, fichaje de este año, a pase de un Banega que el director deportivo puso de nuevo en el mapa. El segundo, pase de Jordán, carrera de Ocampos y remate de En Nesyri, todos apuestas de este año. Ayer en Sevilla había más romanos que en el cortejo de la Macarena. Hoy volverán a mandar las camisetas de pentacampeón.