ATLÉTICO DE MADRID

Luis Aragonés hubiera cumplido hoy 82 años

El ‘Sabio de Hortaleza’, que nos dejó el 1 de febrero de 2014, es una de las grandes leyendas del club y permanece en la memoria de todos los atléticos.

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Luis Aragonés con la camiseta del Atlético

Luis Aragonés (28 de julio de 1938) fue una persona cuyo nombre estará asociado para siempre al Atlético de Madrid (y a la Selección Española por supuesto). Fue una institución como futbolista y como entrenador en el club colchonero. Como jugador la historia comenzó en 1964, cuando Luis llegó a la entidad procedente del Betis tras desvincularse del Real Madrid. Era un centrocampista con un toque excepcional (no hubiera desentonado en la España del tiqui-taca) y se caracterizaba por tener un golpeo a balón parado de alto nivel y mucho gol. Estuvo en la plantilla durante 10 temporadas (hasta 1974) y en ese tiempo ganó varios títulos: tres Ligas (1965-66, 1969-70 y 1972-73), dos Copas del Generalísimo (1964-65 y 1971-72) y una Copa Intercontinental (1974-75), competición en la participaron los rojiblancos tras la renuncia del Bayern, vencedor en el partido de desempate de la tristemente recordaba final de la Copa de Europa de esa temporada. Además, fue pichichi del campeonato liguero en la campaña 1969-70 con 16 goles, empatado con su compañero Gárate y con Amancio. En total jugó 370 partidos en los que marcó 171 tantos y dio 40 asistencias. Eso le permitió ser el máximo goleador de la historia del club a día de hoy.

Tras colgar las botas en plena temporada 1974-1975, decidió iniciar su carrera en los banquillos en el equipo de sus amores. Dirigió a su Atleti durante seis temporadas (con alguna intermitencia en las temporadas finales) hasta su salida en el curso 1979-80. En esta primera etapa ganó la Copa del Rey en 1976 y su única Liga como míster en 1977. Su corazón rojiblanco le impidió estar mucho tiempo alejado del club y en la campaña 1982-83 volvió a coger las riendas de los colchoneros para permanecer otras cinco temporadas en el banquillo rojiblanco (hasta 1987).

No sería la última vez que Luis se sentaría en el banquillo del Vicente Calderón. En 1991 decidió regresar y en su estreno dio a los colchoneros un triunfo muy recordado, la Copa del Rey ganada al Real Madrid en el Bernabéu. Solo estuvo dos temporadas antes de realizar un largo periplo por diferentes clubes del nuestro país. El capítulo final de la historia de Luis y el Atlético tuvo lugar en el año 2001 y es una muestra de que, pase lo que pase, el cariño que sentía Luis por el Atlético era incondicional.

Un año antes el club había consumado el episodio más triste de su era reciente (el descenso a Segunda División) y, tras un primer intento de ascender en el que se quedó a las puertas, Gil le ofreció volver a su casa para llevar a su Atleti al lugar que le corresponde. Luis cumplió el objetivo, ganando la Liga de la categoría de plata y subiendo a Primera. El año siguiente continuó en el banquillo rojiblanco y logró mantenerlo en la élite de nuestro fútbol, tras lo que decidió dar por cerrada su etapa en el club fichando por el Mallorca como paso previo a su llegada a la Selección en 2004. Como seleccionador desarrolló el modelo del tiqui-taca y llevó a La Roja a conseguir el Campeonato de Europa de 2008 en Austria y Suiza.

Por desgracia, el 1 de febrero de 2014 llegó la triste noticia de que ‘El Sabio de Hortaleza’ fallecía a causa de una leucemia, dejando un vacío enorme no solo en los corazones de los atléticos, sino en los de todos los españoles, a los que devolvió la ilusión por una Selección a la que nos habíamos resignado a no ver ganar nada. Sin duda, Luis puso la semilla de los éxitos futuros de La Roja, un combinado que hizo historia en el mundo del fútbol entre 2008 y 2012 con un Mundial y dos Eurocopas.