Criba en los servicios médicos del Barça: 8 fisios despedidos
Las secuelas de la crisis del coronavirus no se han hecho esperar. Dentro del paquete de medidas de reducción de gastos, el club decidió reducir la cuota de fisioterapeutas y no renovar el contrato a un total de ocho.

El FC Barcelona ha empezado a levantar un dique de contención para evitar que se desborden los gastos ante la crisis que ha provocado la falta de ingresos por el coronavirus, que algunas fuentes elevan en unos 200 millones del presupuesto de esta temporada. Los jugadores del primer equipo de fútbol ya dieron un paso adelante, aceptando una rebaja salarial del 70% hasta que no regresaran los entrenamientos, mientras que el resto de profesionales entraron en un ERTE, junto a 309 empleados no deportivos, que también asumieron una importante reducción en sus nóminas.
Sin embargo, este primer paquete de medidas puntuales sólo han sido la punta del iceberg. El Barcelona está obligado a apretarse el cinturón, si no quiere ver aflorar la sombra del déficit y los números rojos por doquier. Todos los estamentos del club son conscientes que se juegan mucho y que ha llegado la hora de hacer sacrificios.
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Uno de los primeros que ha entrado de pleno en esta política de reducción de masa salarial, buscando optimizar al máximo el rendimiento de sus activos, han sido los servicios médicos. Ramon Canal, su responsable, decidió no renovar el contrato de ocho fisioterapeutas, que expiraban su compromiso laboral con el club el pasado 30 de junio. Una medida traumática porque en la mayoría de casos no se trataba de una decisión profesional sino exclusivamente económica. La actual nómina de fisioterapeutas que cuenta el club está en torno a los 45. En cualquier caso, no ha habido ningún afectado dentro del primer equipo de fútbol, que es el área que cuenta con un mayor número de fisios, con un total de siete profesionales trabajando diariamente en el vestuario. Tampoco se ha visto afectado ningún médico del club.
Como ya informamos en AS, el Comité de Empresa también está a la espera de que el club inicie a partir de septiembre un ERTE encubierto. Los empleados no deportivos del club desglosan su salario en dos conceptos: el salario y las variables por objetivos. Este segundo es el responsable de cada área que marca los objetivos por temporada y el que da el visto bueno. Hasta ahora existía una cierta manga ancha para que todos los empleados cobraran los objetivos pactados, pero el Comité de Empresa tiene sospechas fundadas de que, a partir de septiembre, los responsables de cada área serán mucho más escrupulosos y estrictos a la hora de marcar los objetivos.






