BARCELONA

Copa, Supercopa y siete puntos en LaLiga, tirados en el final

El Barça ha dejado escapar siete puntos en Liga en los últimos diez minutos (Bilbao, Pamplona, Cornellà, Vigo), en la Copa del Rey fue eliminado en el 93' y en la Supercopa, en el 81' y el 86'.

Copa, Supercopa y siete puntos en LaLiga, tirados en el final
Lalo R. Villar DIARIO AS

La psicosis de este Barça con los últimos minutos no tiene que ver sólo con LaLiga y no es de hoy. Tal vez empezase en Roma, con el gol de Manolas en el minuto 82. Y siguiese en Liverpool con el de Origi (79'). Este año, sin embargo, parece haberse agudizado. Con Valverde, y con Setién, el equipo concede goles de manera frecuente en la zona Cesarini.

En LaLiga, el Barça ha dejado escapar siete puntos que podrían tenerle en un escenario bien distinto en esta recta final de LaLiga. Y no hubo que esperar mucho para ver los síntomas. En la primera jornada, perdió en San Mamés (1-0) con el golazo de Aduriz en el minuto 89 después de una falta de atención considerable después de un saque de banda. Luego, la historia se ha repetido en Pamplona, cuando Torres empató a dos en el minuto 81. Wu Lei y Aspas le han quitado cuatro puntos más en el minuto 88. Dos equipos de la zona baja y en problemas, dos estadios en los que el Barça no fue capaz de manejar los partidos y se dejó empatar al final. Ante el Espanyol, por la expulsión infantil de Frenkie de Jong. Contra el Celta en Balaídos, por una falta discutible pero evitable y por la falta de autoridad futbolística en la segunda parte.

Pero no ha sido un asunto exclusivo de LaLiga. No puede olvidarse que el Barça tiró las dos competiciones que ha perdido hasta hora por su mala cabeza en los últimos minutos. En la Supercopa de España, después de tener el partido controlado y con 2-1, polémicas VAR aparte, se dejó voltear el choque ante el Atlético en los minutos 81 y 86. Más cruel fue incluso lo de la Copa. Williams, tal vez con la ayuda de Busquets, marcó el 1-0 en el minuto 93. El gol que eliminaba al Barça de la Copa ante el delirio en San Mamés. No es, pues, ninguna casualidad.