BARCELONA

Pjanic, míster regularidad

Jugó 417 partidos en las últimas diez temporadas completas, en las que marcó 65 goles y dio 95 asistencias. El Barça ficha fiabilidad. Sólo se perdió 19 partidos por lesión en 10 años.

Pjanic, míster regularidad
ALESSIO MORGESE / DPPI / AFP7 / ALESSIO MORGESE / DPPI / AFP7 /

La era Messi vive sus últimos años y el argentino quiere jugadores que den rendimiento inmediato y fiabilidad. Aparte de cuadrar sus cuentas con esta operación que es pura ingeniería financiera, es lo que el Barça busca con el bosnio Miralem Pjanic (2-4-1990, Tuzla). Si alguien ha demostrado regularidad en su trayectoria, ese es Pjanic. En sus últimas diez temporadas completas, esto es, entre el curso 2008-09 y el 2018-19, Pjanic jugó 417 partidos, a una media de 41,7 por temporada. Sus cifras son espectaculares. Siendo centrocampista, marcó 65 goles y dio 95 asistencias gracias, entre otras cosas, a ese espectacular toque de balón que le convirtió en un lanzador reputadísimo de faltas en Olympique de Lyon, Roma y Juventus de Turín.

Pjanic, jugador de gran calidad técnica y táctica, llega al Barça para intentar que el centro del campo vuelva a pesar en el Barça. Con Busquets, Rakitic y Vidal en sus últimos años de plenitud (y sin el futuro decidido), Arthur de salida y Riqui Puig empezando, Pjanic es un futbolista sólido que sólo presenta una incógnita. Si su motor está todavía en disposición de aguantar las exigencias del Barça. Con el tiempo, el bosnio ha ido virando en un jugador más posicional que juega algo más retrasado en el campo. De ahí que sus números hayan pasado de los espectaculres 12 goles y 11 asistencias en 41 partidos de la temporada 2015-16, a los cuatro goles y siete asistencias de la temporada pasada. El Barça confía en que la motivación de Pjanic le dé un nuevo impulso a su carrera. También en su estado de revista. Sin historial de lesiones (apenas se ha perdido 19 partidos en su carrera), el hecho de no jugar fases finales con su selección, Bosnia, ha colaborado en que haya tenido veranos libres para poder descansar y cuidar su cuerpo al punto de haber llegado en aparentes buenas condiciones a los 30 años para afrontar uno de los desafíos más importantes de su carrera.