REAL MADRID 2 - MALLORCA 0

Las protestas a Melero aumentan los decibelios en el Di Stéfano

Las conversaciones con el árbitro y las instrucciones de Ramos a sus compañeros son los sonidos más audibles en el Real Madrid-Mallorca sin público.

Take Kubo habla con el árbitro Melero López durante el Real Madrid-Mallorca de la 31ª jornada de LaLiga Santander.
JAVIER SORIANO AFP

El sonido del fútbol in situ en la 'nueva normalidad' es un compendio de silencios y murmullos donde arrojan luz algunas voces más audibles. Parece que el protocolo de la megafonía te va a imbuir en el ambiente de siempre. La música cesa y la megafonía anuncia el uso del VAR, pero cuando el relato del speaker repasa las alineaciones se nota la falta de 83.000 gargantas acompañándole a coro al recitar la alineación del Real Madrid.

Se oyen aplausos. Los de los suplentes blancos, que meten a sus compañeros en el partido ovacionándoles en las primeras jugadas en las que el Madrid sale airoso de la presión del Mallorca en campo contrario. Luego se impone la jerarquía de Ramos dando instrucciones a sus compañeros. “Llévatelo Fede”, le dice a Valverde para crear espacios en un saque de banda. “Carva, campo grande”, al lateral que no encuentra una salida en corto para el balón.

El tono sube cuando por parte de ambos bandos toca protestar al árbitro. Ramos ejerce de capitán. “Llega primero Fede”, se queja el central cuando Melero López sanciona una falta del charrúa sobre Bebe en el centro del campo. Por supuesto, hay disenso. “Sácala”, pedían los del Mallorca reclamando la amarilla a Kroos. “Increíble, cuatro tarjetas ha sacado”, lamentaba Carvajal tras la amonestación al alemán.

El colegiado andaluz también se impone. “Falta sin más, ya está”, zanja con los jugadores bermellones cuando estos le pedían una amarilla a Ramos. “Vale, ahí vale. Cuando pite”, le dice a Salva Sevilla, que al filo del descanso se hacía el remolón para retrasar el balón y colocarlo en su sitio en una falta en el centro del campo.

Pero no solo se oyen voces. Cuando Ramos se dispone a lanzar la falta del 2-0, el sonido del espray de Melero para colocar la barrera es nítido. “Shhhhh”, suena como pidiendo silencio para la aparición del artista en el escenario, intuyendo el toque maestro que está a punto de suceder. A la red. Enmudecedor a la vez que desata la algarabía de los blancos.