BARCELONA

Tsunami de tarjetas en el Barça

El Barça vio cinco amarillas en diez minutos. Una de ellas le costó la sanción a Umtiti. Las razones son discutibles: relajación, falta de concentración..., o el desorden de los cinco cambios.

Debió ser como la teoría del bote de ketchup, pero no dejó de dar mala imagen del Barça. Cinco jugadores azulgrana vieron cinco tarjetas en diez minutos en el Camp Nou en un partido que ganaba 2-0 en el minuto 68. Muy incomprensible. Esta fue la secuencia: Umtiti (82') Riqui Puig (83'), Clement Lenglet (83'), Júnior Firpo (88') y Rakitic (92'). Cabe decir que es un episodio absolutamente inhabitual en el Barça, menos en el Camp Nou. Y menos en un partido que estaba aparentemente resuelto en el minuto 68. La tarjeta más significativa fue la de Umtiti, porque con 2-0 entró sin control en el centro del campo. Apenas llevaba diez minutos en el campo y la tarjeta conlleva sanción. Si la buscó, fue extraño teniendo en cuenta que el Barça estaba en vísperas del Sánchez Pizjuán. Si no lo hizo, fue una imprudencia. Más extraña fue aún la sucesión de cartulinas en los últimos minutos.

Varias teorías pueden explicar este incomprensible tsunami de tarjetas. Una puede estar a medio camino entre la desmotivación y la falta de concentración. La relajación que produce el resultado, la falta de estímulos de los cambios y las desatenciones que se producen en un campo a puerta vacía. Pero otra puede tener que ver con el asunto de los cambios. Igual que vio cinco amarillas, cinco cambios hizo el Barça: Vidal, Suárez, Riqui Puig, Umtiti y Semedo. Dos de ellos vieron tarjeta. No da la sensación, sin embargo, de ser un asunto particular. Cinco cambos terminan por desestructurar un equipo, y el Barça terminó por ser un equipo desvertebrado los últimos diez minutos. Es una circunstancia que Setién deberá estudiar para próximos partidos. Si no, las sanciones se pueden echar encima del Barça, que ya vio dos tarjetas en la plácida noche de Mallorca. Una significó la sanción, por más buscada que fuese, de Alba. Y la otra dejó amenazado a Vidal, que sí estará en Sevilla.