ATLÉTICO

Tres años del último partido en el estadio Vicente Calderón

El 28 de mayo se disputó el 'Final de Leyenda' que cerraba más de 50 años de fútbol en el viejo campo rojiblanco del que hoy apenas queda una grada en pie.

Aspecto actual del estado de las obras de demolición del Vicente Calderón, tres años después de su último partido.
John Torre

Quien lo probó, lo sabe. En ninguna grada de fútbol se escuchaban los goles como en las del viejo Vicente Calderón. Por su arquitectura particular, sus aberturas laterales, en la grada que reposaba sobre la M-30, lo convertían en uno de los estadios con mejor acústica del mundo. Hoy se cumplen tres años de la última vez que ésta gritó gooool. Fue hasta nueve veces, en ese partido llamado Final de Leyenda y que provocaba que una selección de iconos del Atlético se midiera a una selección de grandes estrellas de LaLiga en un día festivo para bajarle el telón al campo y que su último partido fuese rojiblanco (el Atlético había cerrado sobre él la temporada el 21 de mayo pero después se disputó sobre su hierba la final de Copa entre Barcelona y Sevilla).

La última vez que se oyó ese tronío, el goool infinito de un campo herido de muerte, la pelota salía de la bota de Juan Carlos Pedraza. Decía adiós. Tres años más tarde de aquello que tanto fue, que siempre será apenas queda media grada en pie. Las obras de demolición comenzaron en febrero de 2019, con la colocación de las vallas que acotaban su hormigón y cristal. Las pasadas navidades ya sólo quedaba en pie la grada sobre la M-30, prácticamente intacta, mientras la carretera cruzaba a sus pies lo que una vez había sido su césped. Desde que el Atlético se mudó al Wanda Metropolitano sólo una vez más trabajó sobre su césped, para preparar una eliminatoria de Champions, ante el Qarabag. Después de ese Final de Leyenda el viejo campo acogió el rodaje de una serie, una exposición de robótica, los entrenamientos del Atlético B de Óscar Fernández, pero fútbol en directo nunca más. 

Aquellos bares, hoy carteles de 'Se Traspasa'

Durante los dos meses de confinamiento las obras de desmontaje no se han detenido salvo dos semanas. La foto del antes y el después duele. Apenas queda la mitad de esa grada sobre el río mientras el polvo se acumula a su alrededor y los carteles anuncian la promoción de viviendas que ocupará el lugar del viejo campo. De los bares de antaño queda un rastro de puertas cerradas y carteles de Se Traspasa. Ninguno sobrevivió a la mudanza del club al otro barrio, Canillejas-San Blas.