REAL SOCIEDAD

Zurutuza inicia su cuenta atrás

Aunque en la Real hay quien ha propuesto renovarle ante el aplazamiento de la final de Copa; el mediapunta prefiere no pensar en el futuro y aún no ha decidido.

Zurutuza, en un calentamiento con la Real.
GORKA LEIZA DIARIO AS

La cuenta atrás para David Zurutuza ha comenzado. Desde que regresaron los entrenamientos a Zubieta, el centrocampista de Rochefort ha empezado ya a descontar los días que le quedan para dejar de ser jugador de la Real Sociedad. Hace aproximadamente un año, el club hacía oficial su renovación por una temporada. Después de una reflexión profunda, aceptaba la posibilidad de cerrar su carrera en Donostia con un último año vestido de txuri-urdin, sin aclarar si eso significaría después su retirada del fútbol en activo, o sencillamente que dejaba la Real para afrontar nuevos proyectos. Todavía hoy no lo ha aclarado, porque tiene abiertos ambos escenarios. Ofertas no le faltaron el pasado verano, ni le han faltado durante esta temporada, y seguro que no le van a faltar para continuar jugando a fútbol. Lo que está claro es que ésta es su última campaña como realista, en un adiós que será muy significativo, porque se marcha el último vestigio que quedaba en el primer equipo de aquella plantilla que rescató a la Real de la desaparición con el celebradísimo ascenso Primera en 2010 y la posterior clasificación para jugar la Champions League por última vez.

Zurutuza está ante su último año en la Real, marcado desgraciadamente por los problemas musculares y las lesiones, que apenas le han dejado participar, en la continuación triste de lo que le ha pasado en los últimos cursos. Y es algo que la Real ha notado negativamente, porque cuando 'Zuru' ha estado bien y ha tenido continuidad, los donostiarras han jugado muy bien al fútbol. Pero no ha tenido suerte, y eso le ha llevado a reflexionar, y después de más de 300 partidos oficiales, decir adiós a su Real. Por eso, el mediapunta franco-español se encuentra ante los últimos once partidos vestido de azul y blanco, los que quedan para terminar la temporada, una vez que se recupere el fútbol después de superar el momento más complicado de la crisis del coronavirus. Zurutuza ha aprovechado estos dos meses de parón en la competición para recuperarse completamente de sus molestias y poder volver a los entrenamientos con normalidad junto al resto de sus compañeros. Eso le puede permitir despedirse de la Real sobre el terreno de juego, jugando y aportando con su ya clásica pausa con el balón e intensidad sin él, algo que no pudieron hacer por ejemplo otros compañeros de quinta, como Carlos Martínez y Xabi Prieto.

Con todo, el final deseado para Zurutuza era despedirse con la final de la Copa del Rey. En condiciones normales, el choque de la Cartuja debía haber sido su último partido como txuri-urdin. Pero la final se ha aplazado a la próxima temporada, cuando las autoridades sanitarias permitan jugar partidos con público en las gradas. Eso le perjudica, y en teoría le impedirá disfrutar de esa anhelada final copera, algo que ha buscado a lo largo de su dilatada trayectoria en la Real. Aunque quizá haya una brizna de esperanza para el bueno de David. Porque hay varios consejeros del Consejo de Administración de la Real que ha dejado caer la posibilidad de plantearle una renovación especial para que pueda estar presente en esa final de Sevilla. De esa posibilidad no hay realmente nada, sólo una propuesta, una idea comentada por algún consejero realista; pero Zurutuza no está valorando ninguna renovación, sino que sólo trata de centrarse en coger la mejor forma posible para ayudar todo lo que pueda en estos últimos once partidos, consciente de que son los últimos y quiere despedirse dejando un buen sabor de boca. Porque no piensa en si se va a perder la final por su aplazamiento, fiel a su forma de ser, relativiza mucho todo y no le da excesivas vueltas. Entiende que lo que tenga que pasar, ocurrirá, y actuará en consecuencia. No ha valorado una posible continuidad, porque desde hace un año lleva preparándose para la despedida. Su cuenta atrás ya ha comenzado.