ESPANYOL

Montserrat, patrona de grandes milagros del Espanyol

Se celebra este 27 de abril la festividad de la Moreneta, que hasta tres veces recibió la visita de Mauricio Pochettino, entre promesas y milagros cumplidos.

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Montserrat, patrona de grandes milagros del Espanyol
PBB Blanes

Se festeja este 27 de abril, aunque sea a distancia, una de las festividades más arraigadas a Cataluña, la de la Virgen de Montserrat. Como lo es subir la hermosa montaña donde está situada la abadía para realizar alguna promesa, pedir alguna empresa de difícil consecución o agradecer su cumplimiento. En clave futbolística no han sido pocos quienes han recurrido a la Moreneta, como la plantilla del Barcelona de 1992, que la escaló en bicicleta tras conquistar Liga y Copa de Europa. Y, en el Espanyol, directamente, Montserrat es sinónimo de milagro.

Mauricio Pochettino es el gran cómplice de la Moreneta. Justo al finalizar la temporada 2003-04, siendo todavía jugador, subió junto al entonces preparador físico del entrenador Luis Fernández, Feliciano di Blasi, para dar las gracias por una permanencia que se había resuelto en la última jornada. Y la consiguió. Regresó un lustro más tarde, concretamente el 24 de marzo de 2009, cuando el Sheriff de Murphy ya comandaba desde el banquillo al Espanyol, y lo hizo de nuevo junto a Di Blasi (que ya era parte de su staff) y, además, con el preparador físico Ramón Català. 12 kilómetros de ascensión desde Monistrol. Entonces, el conjunto perico era colista, a ocho puntos de la salvación cuando quedaban diez jornadas en juego.

Mauricio Pochettino, ascendiendo a Montserrat el 24 de marzo de 2009.

Obró la Virgen de Montserrat el milagro, de modo que tal como había prometido, Pochettino subió a pie hasta la abadía el 2 de junio, ahora acompañado por los jugadores Luis García e Iván de la Peña. En esta ocasión, la permanencia había sido tan complicada que se adhirieron a la promesa numerosos aficionados, de peñas como la de Lloret o de Blanes, quienes cuatro días más tarde invadieron la montaña. La situación actual requeriría de una ayuda divina, con la dificultad añadida que ni a Montserrat se puede subir.