BARCELONA

Abidal ya no es el enlace

El secretario técnico, cuyo mejor aval a su llegada en junio de 2018 era su relación con el vestuario, no ha hecho de mediador. Su puesto está en el aire desde febrero.

Abidal ya no es el enlace
ALBERT GEA REUTERS

Eric Abidal, 40 años, ya no es el enlace anunciado en el Barça. Secretario técnico desde junio de 2018, cuando sustituyó en el cargo a Robert Fernández, fue presentado como el personaje ideal para coser la relación con el vestuario. La decisión sorprendió, porque más allá de su apariencia seria, la figura de Robert era respetada de puertas para adentro entre los jugadores por su condición de hombre discreto y de fútbol. No obstante, Abidal tampoco era visto con malos ojos. Compañero de Messi, Piqué o Busquets en el gran Barça del cuatrienio 2008-2012, se contaba con su poco conocimiento del mercado y de su nula experiencia del oficio de secretario técnico, pero se le esperaba como un personaje con un discurso seductor y un carisma especial para hacer causa común con los jugadores.

Menos de dos años después de su llegada, a Abidal nadie le ha dado la voz en la negociación de la rebaja de sueldos. No deja de ser un asunto de contabilidad y ejecutivo en el que Óscar Grau, CEO del club, y Bartomeu tenían que llevar la voz cantante. Sin embargo, y en un momento en el que se airean sin complejos las grietas entre el vestuario y la junta directiva, nadie se acordó de Abidal como mediador en las 'negociaciones de paz'. Significa eso que Abidal, más allá de su condición de icono para la afición por su historia de superación, ya no es mirado con toda la confianza por los jugadores. Podría decirse que ya no es un hombre total de vestuario, sino de despachos.

La posición de Abidal en la caseta ya estaba tocada antes de su affaire con Messi. El francés quiso responsabilizar a los jugadores de la destitución de Valverde, o al menos darles una cuota de responsabilidad. La respuesta del capitán fue demoledora, exigiendo a Abidal que se hiciera responsable de sus decisiones y exhortándole a dar nombres propios y no dejar acusaciones en el aire. Más que a nivel interno, donde ya estaba cuestionado hasta cierto punto, Abidal quedó tocado a niveles de imagen. No había sido la única tormenta del mes de febrero. En los mismos días de la polémica con Messi, el Barça no fue capaz de cerrar el fichaje de un delantero. Se escaparon Rodrigo, Aubameyang, Werner, Ben Yedder... Hubo disparidad de criterios entre los miembros de la secretaría técnica y la directiva. Aunque la secretaría técnica estuvo a punto de saltar por los aires, Abidal conservó su puesto en espera del final de temporada.

Tampoco puede decirse que sus decisiones de mercado le hayan ayudado a mejorar su reputación. Con Lenglet y Arthur prácticamente fichados por Robert, Malcom fue su primer gran fichaje. Casi nadie se acuerda ya de él. Le costó 41 millones de euros al Barça, que se metió en medio de la negociación entre la Roma y el Girondins de Burdeos. Su nivel estaba lejos del exigido en el Barça. Duró un año y salió hacia el Zenit de San Petersburgo. Pero más doloroso fue aún el fichaje de Boateng. Pese a llegar cedido a coste cero del Sassuolo, se esperaba que el delantero colaborase en algo con el equipo. Pero el Barça, con Suárez lesionado en Liverpool, jugó la final de Copa del Rey sin delantero y con Arturo Vidal y Piqué rematando balones en la segunda parte. Eso también dañó su imagen. Boateng fue una rémora. La apuesta por Todibo, jugador por el que se pelearon grandes clubes de Europa, entre ellos la Juventus, tampoco terminó por funcionar y, después de un comportamiento que no terminó de gustar en el club, fue cedido al Schalke.

Este curso, aparte de los fichajes estratégicos del club (Griezmann y De Jong), la inversión por Júnior no ha resultado de momento. Braithwaite es un parche de 18 millones de euros al que habrá que dar salida y Neto, un enjuague para cuadrar las cuentas. Sólo Arturo Vidal puede considerarse un fichaje de rendimiento inmediato en el Barça. Y en él tuvo mucho que ver el ayudante de Abidal, Ramon Planes.

La situación del francés, pues, no es la ideal en el Barça. Durante el pasado verano, el nombre de Jordi Cruyff sonó con mucha fuerza en el entorno del club azulgrana, pero el holandés quería poderes y Bartomeu no podía comprometerse a eso. Ahora, Jordi se ha acercado a la candidatura de Víctor Font y, en su último año de mandato, Bartomeu tendrá que tomar una decisión. Relevarlo supondría dar otro volantazo. Tal vez ese sea el único asidero al que puede agarrarse a día de hoy Abidal para pensar que puede cumplir su tercer año en la secretaría técnica. Lo que sí es indiscutible es que aquel francés envuelto en halo de héroe que llegó en 2018 ya no es el enlace con los jugadores.